El día anterior habíamos llegado bastante tarde así que no se pudo actualizar el blog. Lo hicimos este día, justo antes de dejar nuestro alojamiento. Teníamos que recogerlo todo y mudarnos a otro sitio.
Antes de las 10:00 de la mañana recibimos una llamada de la dueña de la casa donde tenemos reservada la habitación. En un ingles tan “bueno” como el nuestro nos dice si nos tiene que venir a buscar al aeropuerto. Nosotros le decimos que no, que ya estamos en Dubrovnik y que tenemos coche. Aun así nos pregunta la hora a la que vamos a llegar. Le decimos que sobre las 10:30 estaremos por allí.
Una vez actualizado el blog (la última actualización desde Croacia), recogemos las maletas y nos preparamos para irnos. No nos podremos despedir del dueño de la casa ya que en ese momento estaba comprando, pero sí lo haremos de su hija y de su mujer. Esta nos dice que los tres hemos sido unos buenos huéspedes, todo con una sonrisa. Esta gente es la mar de amable. En el patio hay unos niños jugando sentados alrededor de una mesa que también nos dicen adiós. Y como no, el perro que se agacha cada vez que ve a alguien…
Nos dirigimos al coche con el equipaje y nos vamos para la otra casa. No está lejos, pero no es un lugar muy céntrico. Hay una parada de bus cerca pero teniendo coche a nosotros esto ya nos da igual.
Encontramos la casa fácilmente. La dueña de la casa nos ve y nos dice que aparquemos justo en la puerta de la que será nuestra habitación. Nos saludamos y nos muestra el apartamento. Está en la planta baja de una casa. La familia tiene su vivienda y luego alquilan apartamentos que constan de dormitorio-sala de estar-cocina (todo en un bloque) y cuarto de baño. No está mal. Y además con aire acondicionado gratis. Bajan el marido y uno de los hijos de la mujer. Tienen que instalar una cama supletoria. El hijo, además, nos indica donde está la playa de copacabana. No queda muy lejos pero no la visitaremos…
Justo enfrente de la casa, que está situada delante de la península de Lapad, podemos ver un espectacular puente y los cruceros que hay amarrados en el puerto nuevo de Dubrovnik.
En fin, una vez pagamos a la dueña (en euros), nos disponemos a salir para ir hacia Split, nuestra próxima visita importante.
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