domingo, 5 de octubre de 2008

Domingo 27. Noche

Llegamos ya de noche a nuestro alojamiento. Para esta última noche nos proponemos salir a cenar a la parte vieja de Dubrovnik y luego ir a tomar algo, que ya toca. Nos arreglamos un poco y pillamos el coche. Conseguimos aparcar en un parking cercano a la entrada de la ciudad vieja, y nos dirigimos a su interior para dar una vuelta e intentar encontrar un sitio abierto y que esté bien ya que es algo tarde.
No tardamos en encontrar una plaza donde todavía hay sitios abiertos y con gente cenando en las mesas del exterior. En uno de los restaurantes vemos que hay todavía bastante movimiento y lo que es más importante, en el interior del local vemos una bandeja de fritanga de pescados que tiene muuuy buena pinta…Decidido, nosotros queremos eso. ¿No dicen que se come mucho con los ojos? Pues al menos esta vez es la pura verdad…
Nos sentamos y cuando llega la mujer que nos va a atender llega el delicado momento de decirle que queremos la plata que hemos visto y que exactamente no localizamos en la carta. Ella nos entiende y nos lo aclara: la bandeja como tal no existe en la carta. Lo que pasa es que si uno pide diferentes tipos de pescado ella lo pone en una misma bandeja. Que te hace el plato a tu medida, vamos. De esta manera elegimos los pescados que compondrán nuestra bandeja, pescaditos y calamares rebozados y fritos, y también otra bandeja con pulpo servida con ensalada, y todo acompañado por otra botella de vino. No nos sale mal la cosa y está todo muy bueno. A pesar de ser tarde hay animación en la plaza e incluso hay unas mesas especiales para dar de cenar a un grupo de gente que parece que está en alguna especie de celebración.
Con el estómago lleno decidimos dar la última vuelta nocturna por la ciudad vieja de Dubrovnik dirigiéndonos hacia el exterior, donde hemos sabido que hay un bar donde podemos tomar algo. Este bar está al lado de donde tenemos aparcado el coche y tiene unas sillas fuera la mar de cómodas. No hay mucha gente pero se está bien y la música es agradable. Consultamos la carta de cócteles y nos pedimos una ronda. Al final serán dos…
Acabamos la noche explorando unas callejuelas cercanas que no nos llevan muy lejos así que ya nos vamos hacía el coche y de aquí a nuestro alojamiento.

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