Salimos hacia Split a las 12 del mediodía. La carretera está bien asfaltada pero en la mayoría de su recorrido es de un carril por sentido de la marcha y la gente hace los adelantamientos a lo loco. El paisaje vuelve a ser espectacular: las montañas caen hacia el mar y paralela a la línea de costa hay otra línea que llega hasta el horizonte y que forman las islas que hay a lo largo de la costa adriática.
También para ir hacia Split debemos cruzar una frontera. Hay que pasar la pequeña franja de territorio bosnio que parte la costa croata en Dalmacia. Son menos de 10 Km. pero hay que enseñar el pasaporte aunque solo a la policía coata ya que de la bosnia no hay ni rastro: no tienen ni garita de control…
Aprovechamos nuestra breve estancia en Bosnia para parar en un supermercado, comprar bebida y conseguir el resto de monedas bosnias para completar la colección, cosa que no habíamos hecho el día anterior.
Seguimos camino de Split pero ya es tarde y decidimos buscar un sitio para comer. La idea era parar en un pueblecito llamado Brela. Aun siendo turístico no hay presencia de grandes hoteles y el pueblo esta formado por casas unifamiliares que van bajando la pendiente de la montaña hasta la playa. Es imposible aparcar y casi sin saberlo llegamos al pueblo de al lado, que se llama Baska Boda. También es turístico y tiene un bonito paseo marítimo. Aparcamos en el mismo paseo, en zona azul. Casi ni habíamos bajado del coche cuando un chaval que no tendría ni 16 años y que va en bici se acerca para que le paguemos por aparcar. Es raro pero efectivo…
Comemos en un restaurante del mismo paseo. No se puede decir que se den mucha prisa y empezamos a temer que se nos pase la hora del aparcamiento. Los chavales de las bicis se van paseando por allí y decidimos preguntar a uno de ellos si pasa algo porque se pase unos minutos de la hora y le indicamos que estamos comiendo en el restaurante de enfrente. No nos entendemos mucho pero parece que no pasa nada.
Comemos. Hacemos unas fotos del lugar y seguimos nuestro camino. Antes de las 18:00 de la tarde aparcamos el coche en Split, justo detrás de un par de coches con matrícula española y muy cerca del palacio de Dioclesiano. En realidad no es lo que entendemos por un edificio que es un palacio, y viene a ser la ciudad romana que edificó Dioclesiano, con su muralla, las casas para los soldados y el personal, varios templos y la residencia del emperador.
Llegamos al centro del palacio, donde hay una iglesia y, por lo que vemos, se está celebrando una boda. Decidimos meternos en unas galerías subterráneas donde están las tiendas de recuerdos y productos varios. Al final de ellas se encuentra la entrada a la visita por las galerías del subsuelo del palacio. Allí hacen descuentos para estudiantes así que alguno de nosotros nos sale algo más barata la entrada (10 kunas, lo que es algo más de un euro).
Hacemos el recorrido por los pasillos y grandes estancias gracias al mapa que nos han proporcionado con la entrada. La visita está bien porque la estructura es la misma que había en la planta superior y que a lo largo de los siglos se fue modificando. En una de las salas están preparando mesas para cenar. Imaginamos que es posible que los de la boda que hemos visto antes coman aquí. Una de dos, o tienen mucha pasta o un enchufe importante…
Continuamos la visita ya en el exterior caminando por calles y callejuelas y buscando los antiguos templos romanos hasta que nos damos cuenta que ya no están en pie y lo que estamos mirando es un plano-reconstrucción de la época romana. Para descansar un poco decidimos parar a hacer una cerveza, que ya tocaba…
Nuestra visita continúa viendo una cúpula que hay justo al lado de la iglesia donde habíamos visto la boda y que ahora estaba llenándose de gente para ver un espectáculo de calle. Había un buen montaje con escenario, iluminación, técnicos y algún acceso cortado…
Seguimos por las calles del antiguo palacio de Dioclesiano, y salimos por una de las puertas hacia una zona fuera de las murallas romanas para ver la plaza donde estaba el ayuntamiento así como otra donde hay una torre, pero que tenía andamios porque al parecer estaba en rehabilitación. Y de allí nos vamos al paseo marítimo que al ser sábado está muy animado con gente paseando o sentada, como hacemos nosotros para ver el panorama…
La vuelta va a ser larga así que nos vamos ya para buscar el coche. Damos un rodeo por otras calles que no hemos visto y vamos viendo gente vestida de época romana. Al llegar a la altura de otra de las puertas que hay en la antigua muralla romana vemos a todo un grupo de gente que empieza a desfilar: soldados romanos, gladiadores, patricios y otra gente de la antigua roma. Este era el espectáculo que se preparaba horas antes. Pensamos entonces que hay personas que llevan horas esperándolo en el centro del palacio de Dioclesiano…Como estará a reventar, decidimos irnos ya hacia el coche no sin antes hacer algunas fotos más.
Salir de Split no resulta difícil y en poco rato estamos ya en carretera dispuestos a hacer otro montón de kilómetros. Antes de que se haga más tarde decidimos parar en uno de los pueblos costeros a cenar algo. Nos cuesta bastante encontrar aparcamiento, ya que mientras más nos acercamos al paseo marítimo, que es donde intuimos que están los restaurantes, más coches encontramos y menos sitio para aparcar. Al final dejamos el coche encima de la acera en una calle algo apartada del paseo marítimo y nos vamos andando. Como es sábado hay mucha animación: gente paseando o tomando algo en las terrazas, paradas con recuerdos,…No nos resulta difícil encontrar un sitio donde cenar a pesar de que ya es algo tarde. Cenamos bien y no resulta muy caro. Después, paseo hasta el coche y más horas de carretera hasta llegar a “casa”.
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