Este es nuestro segundo alojamiento...bueno, solo la habitación de abajo.
lunes, 6 de octubre de 2008
Fotos de los últimos dias
Este es nuestro segundo alojamiento...bueno, solo la habitación de abajo.
domingo, 5 de octubre de 2008
Lunes 28. ¡Hasta pronto, Croacia!
Pues esto se acaba. Nos levantamos a una hora razonable con la intención de hacer algunas cosillas antes de irnos. La noche anterior habíamos dejado el equipaje bastante preparado así que no sería muy complicado recogerlo todo para irnos.
Cuando estamos listos y hemos cargado todo en el coche la idea es devolver la llave a los dueños de la casa y mirar el apartamento para que ellos se aseguren que está todo correcto. Ellos viven en el piso de arriba. Tocamos. Nada. Damos la vuelta a la casa y encontramos por allí a otros huéspedes. Preguntamos a uno de ellos pero no sabe donde está la dueña y nos recomienda que llamemos por teléfono. Nos da el número que él tiene. A pesar de esto seguimos intentando encontrarles y esperamos unos minutos. Nada. Como es la hora de hacer el “check out” y ellos no están allí la culpa es suya…
Decidimos dejarles la llave en algún sitio. ¿El buzón? No. ¿En la mesa de nuestro apartamento? No. Al final somos más originales: escribimos una nota dando las gracias, informándoles que debemos ir hacía el aeropuerto y diciéndoles que creemos que todo está OK, y la colgamos junto con la llave en la cuerda del tendedero que tienen justo delante de la puerta de entrada a su piso. Hala, problema resuelto. ¡A desayunar!
Paramos en la cafetería habitual para hacer el desayuno antes de desplazarnos hacia la ciudad vieja para comprar alguna cosilla más y hacer cambio de moneda. Esto resulta difícil: el tráfico es intenso y no hay por donde aparcar. Decidimos entonces hacer una parada “técnica” y bastante rápida: Mientras Manel espera en el coche nosotros vamos un momento a hacer las compras. Bajamos del coche, aparcado de manera provisional muy cerca de donde están haciendo obras, y entramos por una de las puertas de la muralla que no habíamos visitado antes. Bajamos una de las calles que nos llevan a la calle principal del centro histórico de Dubrovnik y rápidamente compramos algún recuerdo más y visitamos una oficina de cambio. Allí también podemos encontrar algunas monedas croatas que nos faltan. Valen tan poco que el dependiente incluso te las da…
En un momento estamos otra vez en el coche camino de una de las últimas cosas que nos quedan por hacer: una foto panorámica de Dubrovnik desde la carretera que lleva al aeropuerto. Paramos en un espacio que hay en un costado de la carretera y nos ponemos a ello. Hacemos fotos de la ciudad, con nosotros posando e incluso con Tamudo, nuestra figurita de futbolín viajera. Reemprendemos la marcha y aprovechamos para llenar el depósito del coche antes de entregarlo. Hay bastante personal en la gasolinera e incluso hay gente que solo está para lavar los cristales. Nosotros solo ponemos gasolina. Hecho esto, nos vamos para el aeropuerto.
Llegamos al aeropuerto de Dubrovnik en unos minutos. Allí debíamos buscar las oficinas de alquiler de coches para dejar el nuestro. Las encontramos. Son una serie de casetas prefabricadas delante de toda una línea de plazas de aparcamiento. Cuesta dejar el coche, está casi todo ocupado. Allí nos llevamos la desagradable sorpresa de que el empleado de la casa de alquiler ve que uno de los tapacubos de la rueda del coche está un poco rayado. Todo lo demás está bien, pero parece que es posible que debamos abonar una cantidad por este pequeño desperfecto porque, aunque tenemos seguro para todo, cualquier desperfecto debe ir acompañado por un papel hecho por la policía. Dentro de la oficina de alquiler está Marijo, que nos reconoce. Hablan entre ellos algo (no parece que tenga nada que ver con nosotros) y el otro empleado nos dice que todo está Ok. Nos iremos con la duda para España…
A partir de aquí viene lo típico de los aeropuertos: espera hasta que empiece la facturación del vuelo, cosa que hacemos en un bar, cola para facturar y visita a las tiendas que hay allí. En la oficina de cambio del aeropuerto vamos a liquidar las últimas kunas que nos quedan. En el mostrador, justo al lado de un recipiente para depositar donativos para alguna ONG, hay perdida alguna moneda croata de poco valor, de esas tan difíciles de conseguir. Viendo que quizás sea la última oportunidad de conseguir el juego completo de monedas croatas le preguntamos a la chica del mostrador si en esta oficina disponen de monedas de todo los valores y ella nos contesta que sí que tienen. Hacemos el cambio y completamos así la colección. ¡Después de una semana lo hemos conseguido!
Pasamos los controles y hecho esto ya solo toca esperar. Aprovechamos para visitar alguna tienda de esas DUTY FREE y alguna más de recuerdos. Conseguimos así comprar vino croata para llevar a casa sin miedo a tener problemas para pasar los controles de seguridad. También comemos algo antes de embarcar.
Nuestro vuelo se anuncia. Es entonces cuando nos viene a la cabeza una idea: irán en el vuelo los del grupo del avión de ida, esos de la excursión religiosa con el cura y todo, y con las cintas rojas en el equipaje? Solo echar un vistazo a la cola nos resuelve la duda: ¡están allí! Con el cura y las cintas rojas en las bolsas. Es increíble…
También es curioso pero en nuestro vuelo van dos tenistas, uno de ellos sosteniendo un trofeo de campeón de algun torneo disputado por aquí. No los reconocemos…
Embarcamos. Nos informan de un pequeño retraso. Solo faltaba esto para que los de la excursión se pusieran a rezar, a remover sus rosarios y a cantar canciones religiosas. Da grima esto en un avión, la verdad. Iván no puede contenerse y cuando les oye exclama en voz alta: ¿están rezando? A lo que siguen sus expresiones del viaje tipo “me están tangando” o “no le cabe”…Los que van en los asientos de atrás al oírlo se ríen…No sabemos si porque son de la excursión o porque también les parece gracioso.
En fin, que al final salimos y el vuelo resulta tranquilo a excepción de algunas turbulencias que provocan que uno de los tenistas, que va un poco más adelante que nosotros, se agarre fuertemente al reposabrazos del asiento.
En fin, en unas horas llegamos a Barcelona, cuyo calor húmedo nos da la bienvenida. Ya en el autobús que nos lleva a la terminal parece ser que hay algun problema con uno de los pasajeros y debemos esperar. No nos ponemos en marcha hasta que llega allí la Guardia Civil y hablan con la tripulación y con el pasajero en cuestión. No sabremos nunca cual fue el problema...
Al final el bus se pone en marcha mientras compartimos una agradable conversación con dos mujeres de Granada, una ya bastante mayor, que han hecho un viaje en coche solas por la antigua yugoslavia. ¡Qué vitalidad la de la abuela, que ya está planeando viajar a Alemania!
Y así acaba este viaje que, sin duda, a merecido la pena.
Cuando estamos listos y hemos cargado todo en el coche la idea es devolver la llave a los dueños de la casa y mirar el apartamento para que ellos se aseguren que está todo correcto. Ellos viven en el piso de arriba. Tocamos. Nada. Damos la vuelta a la casa y encontramos por allí a otros huéspedes. Preguntamos a uno de ellos pero no sabe donde está la dueña y nos recomienda que llamemos por teléfono. Nos da el número que él tiene. A pesar de esto seguimos intentando encontrarles y esperamos unos minutos. Nada. Como es la hora de hacer el “check out” y ellos no están allí la culpa es suya…
Decidimos dejarles la llave en algún sitio. ¿El buzón? No. ¿En la mesa de nuestro apartamento? No. Al final somos más originales: escribimos una nota dando las gracias, informándoles que debemos ir hacía el aeropuerto y diciéndoles que creemos que todo está OK, y la colgamos junto con la llave en la cuerda del tendedero que tienen justo delante de la puerta de entrada a su piso. Hala, problema resuelto. ¡A desayunar!
Paramos en la cafetería habitual para hacer el desayuno antes de desplazarnos hacia la ciudad vieja para comprar alguna cosilla más y hacer cambio de moneda. Esto resulta difícil: el tráfico es intenso y no hay por donde aparcar. Decidimos entonces hacer una parada “técnica” y bastante rápida: Mientras Manel espera en el coche nosotros vamos un momento a hacer las compras. Bajamos del coche, aparcado de manera provisional muy cerca de donde están haciendo obras, y entramos por una de las puertas de la muralla que no habíamos visitado antes. Bajamos una de las calles que nos llevan a la calle principal del centro histórico de Dubrovnik y rápidamente compramos algún recuerdo más y visitamos una oficina de cambio. Allí también podemos encontrar algunas monedas croatas que nos faltan. Valen tan poco que el dependiente incluso te las da…
En un momento estamos otra vez en el coche camino de una de las últimas cosas que nos quedan por hacer: una foto panorámica de Dubrovnik desde la carretera que lleva al aeropuerto. Paramos en un espacio que hay en un costado de la carretera y nos ponemos a ello. Hacemos fotos de la ciudad, con nosotros posando e incluso con Tamudo, nuestra figurita de futbolín viajera. Reemprendemos la marcha y aprovechamos para llenar el depósito del coche antes de entregarlo. Hay bastante personal en la gasolinera e incluso hay gente que solo está para lavar los cristales. Nosotros solo ponemos gasolina. Hecho esto, nos vamos para el aeropuerto.
Llegamos al aeropuerto de Dubrovnik en unos minutos. Allí debíamos buscar las oficinas de alquiler de coches para dejar el nuestro. Las encontramos. Son una serie de casetas prefabricadas delante de toda una línea de plazas de aparcamiento. Cuesta dejar el coche, está casi todo ocupado. Allí nos llevamos la desagradable sorpresa de que el empleado de la casa de alquiler ve que uno de los tapacubos de la rueda del coche está un poco rayado. Todo lo demás está bien, pero parece que es posible que debamos abonar una cantidad por este pequeño desperfecto porque, aunque tenemos seguro para todo, cualquier desperfecto debe ir acompañado por un papel hecho por la policía. Dentro de la oficina de alquiler está Marijo, que nos reconoce. Hablan entre ellos algo (no parece que tenga nada que ver con nosotros) y el otro empleado nos dice que todo está Ok. Nos iremos con la duda para España…
A partir de aquí viene lo típico de los aeropuertos: espera hasta que empiece la facturación del vuelo, cosa que hacemos en un bar, cola para facturar y visita a las tiendas que hay allí. En la oficina de cambio del aeropuerto vamos a liquidar las últimas kunas que nos quedan. En el mostrador, justo al lado de un recipiente para depositar donativos para alguna ONG, hay perdida alguna moneda croata de poco valor, de esas tan difíciles de conseguir. Viendo que quizás sea la última oportunidad de conseguir el juego completo de monedas croatas le preguntamos a la chica del mostrador si en esta oficina disponen de monedas de todo los valores y ella nos contesta que sí que tienen. Hacemos el cambio y completamos así la colección. ¡Después de una semana lo hemos conseguido!
Pasamos los controles y hecho esto ya solo toca esperar. Aprovechamos para visitar alguna tienda de esas DUTY FREE y alguna más de recuerdos. Conseguimos así comprar vino croata para llevar a casa sin miedo a tener problemas para pasar los controles de seguridad. También comemos algo antes de embarcar.
Nuestro vuelo se anuncia. Es entonces cuando nos viene a la cabeza una idea: irán en el vuelo los del grupo del avión de ida, esos de la excursión religiosa con el cura y todo, y con las cintas rojas en el equipaje? Solo echar un vistazo a la cola nos resuelve la duda: ¡están allí! Con el cura y las cintas rojas en las bolsas. Es increíble…
También es curioso pero en nuestro vuelo van dos tenistas, uno de ellos sosteniendo un trofeo de campeón de algun torneo disputado por aquí. No los reconocemos…
Embarcamos. Nos informan de un pequeño retraso. Solo faltaba esto para que los de la excursión se pusieran a rezar, a remover sus rosarios y a cantar canciones religiosas. Da grima esto en un avión, la verdad. Iván no puede contenerse y cuando les oye exclama en voz alta: ¿están rezando? A lo que siguen sus expresiones del viaje tipo “me están tangando” o “no le cabe”…Los que van en los asientos de atrás al oírlo se ríen…No sabemos si porque son de la excursión o porque también les parece gracioso.
En fin, que al final salimos y el vuelo resulta tranquilo a excepción de algunas turbulencias que provocan que uno de los tenistas, que va un poco más adelante que nosotros, se agarre fuertemente al reposabrazos del asiento.
En fin, en unas horas llegamos a Barcelona, cuyo calor húmedo nos da la bienvenida. Ya en el autobús que nos lleva a la terminal parece ser que hay algun problema con uno de los pasajeros y debemos esperar. No nos ponemos en marcha hasta que llega allí la Guardia Civil y hablan con la tripulación y con el pasajero en cuestión. No sabremos nunca cual fue el problema...
Al final el bus se pone en marcha mientras compartimos una agradable conversación con dos mujeres de Granada, una ya bastante mayor, que han hecho un viaje en coche solas por la antigua yugoslavia. ¡Qué vitalidad la de la abuela, que ya está planeando viajar a Alemania!
Y así acaba este viaje que, sin duda, a merecido la pena.
Domingo 27. Noche
Llegamos ya de noche a nuestro alojamiento. Para esta última noche nos proponemos salir a cenar a la parte vieja de Dubrovnik y luego ir a tomar algo, que ya toca. Nos arreglamos un poco y pillamos el coche. Conseguimos aparcar en un parking cercano a la entrada de la ciudad vieja, y nos dirigimos a su interior para dar una vuelta e intentar encontrar un sitio abierto y que esté bien ya que es algo tarde.
No tardamos en encontrar una plaza donde todavía hay sitios abiertos y con gente cenando en las mesas del exterior. En uno de los restaurantes vemos que hay todavía bastante movimiento y lo que es más importante, en el interior del local vemos una bandeja de fritanga de pescados que tiene muuuy buena pinta…Decidido, nosotros queremos eso. ¿No dicen que se come mucho con los ojos? Pues al menos esta vez es la pura verdad…
Nos sentamos y cuando llega la mujer que nos va a atender llega el delicado momento de decirle que queremos la plata que hemos visto y que exactamente no localizamos en la carta. Ella nos entiende y nos lo aclara: la bandeja como tal no existe en la carta. Lo que pasa es que si uno pide diferentes tipos de pescado ella lo pone en una misma bandeja. Que te hace el plato a tu medida, vamos. De esta manera elegimos los pescados que compondrán nuestra bandeja, pescaditos y calamares rebozados y fritos, y también otra bandeja con pulpo servida con ensalada, y todo acompañado por otra botella de vino. No nos sale mal la cosa y está todo muy bueno. A pesar de ser tarde hay animación en la plaza e incluso hay unas mesas especiales para dar de cenar a un grupo de gente que parece que está en alguna especie de celebración.
Con el estómago lleno decidimos dar la última vuelta nocturna por la ciudad vieja de Dubrovnik dirigiéndonos hacia el exterior, donde hemos sabido que hay un bar donde podemos tomar algo. Este bar está al lado de donde tenemos aparcado el coche y tiene unas sillas fuera la mar de cómodas. No hay mucha gente pero se está bien y la música es agradable. Consultamos la carta de cócteles y nos pedimos una ronda. Al final serán dos…
Acabamos la noche explorando unas callejuelas cercanas que no nos llevan muy lejos así que ya nos vamos hacía el coche y de aquí a nuestro alojamiento.
No tardamos en encontrar una plaza donde todavía hay sitios abiertos y con gente cenando en las mesas del exterior. En uno de los restaurantes vemos que hay todavía bastante movimiento y lo que es más importante, en el interior del local vemos una bandeja de fritanga de pescados que tiene muuuy buena pinta…Decidido, nosotros queremos eso. ¿No dicen que se come mucho con los ojos? Pues al menos esta vez es la pura verdad…
Nos sentamos y cuando llega la mujer que nos va a atender llega el delicado momento de decirle que queremos la plata que hemos visto y que exactamente no localizamos en la carta. Ella nos entiende y nos lo aclara: la bandeja como tal no existe en la carta. Lo que pasa es que si uno pide diferentes tipos de pescado ella lo pone en una misma bandeja. Que te hace el plato a tu medida, vamos. De esta manera elegimos los pescados que compondrán nuestra bandeja, pescaditos y calamares rebozados y fritos, y también otra bandeja con pulpo servida con ensalada, y todo acompañado por otra botella de vino. No nos sale mal la cosa y está todo muy bueno. A pesar de ser tarde hay animación en la plaza e incluso hay unas mesas especiales para dar de cenar a un grupo de gente que parece que está en alguna especie de celebración.
Con el estómago lleno decidimos dar la última vuelta nocturna por la ciudad vieja de Dubrovnik dirigiéndonos hacia el exterior, donde hemos sabido que hay un bar donde podemos tomar algo. Este bar está al lado de donde tenemos aparcado el coche y tiene unas sillas fuera la mar de cómodas. No hay mucha gente pero se está bien y la música es agradable. Consultamos la carta de cócteles y nos pedimos una ronda. Al final serán dos…
Acabamos la noche explorando unas callejuelas cercanas que no nos llevan muy lejos así que ya nos vamos hacía el coche y de aquí a nuestro alojamiento.
Domingo 27. Por fin, Korcula!
Pues esto va llegando al final. Para este último día completo la idea es ir a la ciudad de Korcula. El día antes habíamos estado haciendo cuentas del tiempo que nos costaría llegar hasta allí.
Como en los últimos días, pillamos el coche y desayunamos en la cafetería que está cerca de nuestro anterior alojamiento. Luego emprendemos la marcha por la misma carretera del día anterior. El tiempo es bueno.
Hay un punto en el que nos desviamos hacía una península en cuyo extremo se coge un ferry hacía la isla de Korcula. Leemos que es precisamente este día cuando se celebra una fiesta allí y prevemos encontrarnos con coches y mucha gente pero, a pesar de esto, de camino a Korcula no encontramos tráfico ni mucho movimiento.
Llegamos al lugar donde se coge el ferry sobre las 13:00. Nos ponemos los últimos de una larga cola de coches que esperan para embarcar. Ahora había que averiguar donde comprar los tickets. Preguntamos a unos españoles donde se compran y nos indican donde está la taquilla aunque por otra parte Ivan ya la ha encontrado. Son tres pasajes para nosotros más otro para el coche.
La espera no se hace larga y en un rato vemos venir el ferry. Una vez han salido los coches que vienen de Korcula es nuestro turno de embarcar. Justo antes de hacerlo vemos a un personaje curioso: es un turista que lleva como una especie de red en la cabeza o algo muy parecido a un cesto. Creemos que podía ser un elemento de pesca.
El personal del barco nos indica donde dejar el coche. Subimos a cubierta. En poco tiempo el barco se pone en marcha y lentamente nos dirigimos a Korcula, isla que aparece a lo lejos. Las vistas merecen mucho la pena y no perdemos la ocasión de hacer fotos. A popa tenemos el puerto que acabamos de dejar y a proa vemos Korcula, que cada vez aparece más próxima a nosotros. Casi a punto de llegar a puerto, una barca se nos pone al lado del ferry y las chicas que van a bordo nos saludan a lo que nosotros respondemos con otro saludo. Es maja la gente de aquí…
Los pasajeros van bajando hacia sus coches y nosotros hacemos lo mismo. Nos montamos y en cuanto abren la puerta y salen los coches que tenemos delante nuestro nos ponemos en marcha hasta la ciudad de Korcula. No tardamos en llegar.
Aparcamos en un lugar donde también hay barcos amarrados. Al igual que en Baska Voda es una persona quien nos cobra el aparcamiento. Hemos tenido suerte al aparcar tan rápido aunque sea pagando…
El casco antiguo no está lejos. A Korcula le llaman la pequeña Dubrovnik y la razón es que también tiene su núcleo medieval rodeado por una muralla que en gran parte de su perímetro delimita con el mar. Además tiene torres de defensa.
Entramos por la puerta principal. Justo en la entrada hay unas escaleras que llevan a una torre donde hay un museo en el que no entramos. Desde el espacio elevado donde nos encontramos podemos ver como más abajo hay sillas preparadas para algún espectáculo y eso nos hace recordar lo que leímos en la guía sobre que era precisamente este día en el que se celebraba una fiesta allí, pero la verdad es que no se notaba mucha afluencia de gente. Bajamos. Las callejuelas no son muy amplias y la que cogemos nos lleva a una pequeña plaza donde se encuentra la iglesia. De camino vemos tiendecillas de recuerdos, de productos típicos y restaurantes que aprovechan los pocos metros de calle que tienen para poner sus mesas.
No resulta difícil recorrer de punta a punta la ciudad. Enseguida llegamos a la muralla por la parte que toca el mar y el paisaje es espectacular: es como una bahía donde vemos la otra orilla a lo lejos y altas montañas de fondo. Damos la vuelta por el exterior de la muralla, justo por donde hay un puerto deportivo. En ese momento esta llegando una embarcación en la que uno de sus tripulantes pide ayuda para bajar y poder amarrar el barco.
Como es tarde y el ticket de aparcamiento no es eterno, decidimos ir buscando donde comer. Buscando un lugar donde llenar el estómago resulta que al final volvemos a recorrer otra vez las mismas calles de Korcula sin ver un sitio que nos convenza. Al final llegamos a una zona con varios restaurantes con vistas al mar y que parece que están bien. Nos decidimos finalmente por uno con la intención de comer pescado típico de la zona. La carta vemos que está bien y, aunque no es excesivamente económico, nos decimos que “un día es un día”. Uno de los camareros nos informa sobre cosas que le preguntamos sobre los platos. Resulta que podemos pedir un pescado para cada uno o varios, porque hay diversos tamaños. Lo interesante del asunto es que tienen allí una nevera donde tú escoges el pez que te vas a comer, así que cada uno elige a “su víctima” y vuelta a la mesa. Lo mismo pasa con el vino. El camarero describe como es cada vino que tienen expuesto para poder coger así como el precio. El trato es bueno y muy profesional.
Menuda comida nos pegamos. Buena y de calidad. Además, el vino resulta ser muy bueno. Las vistas, una pasada. Merece la pena comer así, aunque el día amenace lluvia.
Además una vez hemos acabado recibimos dos visitas: un gatito en busca de una buena ración de raspas de pescado y un turista español. Parece ser que nos ha escuchado hablar y se ha acercado a saludarnos. Nos contamos el viaje que estamos haciendo y la verdad es que lo que más nos sorprende es que nos dijera que tuvieron sensación de inseguridad en Mostar. Nosotros en ningún momento tuvimos esa sensación. Es más, la ciudad nos pareció animada. En fin, que la conclusión es que cada uno ve lo que está predispuesto a ver. Cosas de nuestra cabeza…
Nos despedimos y ya nos vamos para el coche no sin antes dejar de hacer la típica parada técnica para comprar algún recuerdo. También aprovechamos para entrar en la iglesia, que es pequeña pero coqueta. No dejan de entrar grupos de turistas con su correspondiente guía comentándoles lo que allí pueden ver.
Llegamos al coche y nos dirigimos al lugar donde se coge el ferry de vuelta. De camino hacemos alguna foto panorámica de la ciudad. Cuando llegamos al embarcadero nos damos cuenta que el barco se acaba de ir y debemos esperar un buen rato. Somos los primeros de la cola…
Como todo llega en esta vida, al final el ferry vuelve y embarcamos. Delante nuestro vemos un gran velero que junto al Sol, que está empezando a bajar, crea una imagen de postal. Nosotros hacemos también nuestra propia postal: una foto en el ferry que recuerda a la imagen de la película “Los Lunes al Sol”, donde sale Javier Bardem entre otros.
Y al llegar a la otra orilla emprendemos el viaje de retorno a Dubrovnik. Lo que haremos de camino será parar a hacer alguna foto de la puesta de Sol desde un mirador con la imagen del relieve que forma esta costa como paisaje. No somos los únicos en parar…
Como en los últimos días, pillamos el coche y desayunamos en la cafetería que está cerca de nuestro anterior alojamiento. Luego emprendemos la marcha por la misma carretera del día anterior. El tiempo es bueno.
Hay un punto en el que nos desviamos hacía una península en cuyo extremo se coge un ferry hacía la isla de Korcula. Leemos que es precisamente este día cuando se celebra una fiesta allí y prevemos encontrarnos con coches y mucha gente pero, a pesar de esto, de camino a Korcula no encontramos tráfico ni mucho movimiento.
Llegamos al lugar donde se coge el ferry sobre las 13:00. Nos ponemos los últimos de una larga cola de coches que esperan para embarcar. Ahora había que averiguar donde comprar los tickets. Preguntamos a unos españoles donde se compran y nos indican donde está la taquilla aunque por otra parte Ivan ya la ha encontrado. Son tres pasajes para nosotros más otro para el coche.
La espera no se hace larga y en un rato vemos venir el ferry. Una vez han salido los coches que vienen de Korcula es nuestro turno de embarcar. Justo antes de hacerlo vemos a un personaje curioso: es un turista que lleva como una especie de red en la cabeza o algo muy parecido a un cesto. Creemos que podía ser un elemento de pesca.
El personal del barco nos indica donde dejar el coche. Subimos a cubierta. En poco tiempo el barco se pone en marcha y lentamente nos dirigimos a Korcula, isla que aparece a lo lejos. Las vistas merecen mucho la pena y no perdemos la ocasión de hacer fotos. A popa tenemos el puerto que acabamos de dejar y a proa vemos Korcula, que cada vez aparece más próxima a nosotros. Casi a punto de llegar a puerto, una barca se nos pone al lado del ferry y las chicas que van a bordo nos saludan a lo que nosotros respondemos con otro saludo. Es maja la gente de aquí…
Los pasajeros van bajando hacia sus coches y nosotros hacemos lo mismo. Nos montamos y en cuanto abren la puerta y salen los coches que tenemos delante nuestro nos ponemos en marcha hasta la ciudad de Korcula. No tardamos en llegar.
Aparcamos en un lugar donde también hay barcos amarrados. Al igual que en Baska Voda es una persona quien nos cobra el aparcamiento. Hemos tenido suerte al aparcar tan rápido aunque sea pagando…
El casco antiguo no está lejos. A Korcula le llaman la pequeña Dubrovnik y la razón es que también tiene su núcleo medieval rodeado por una muralla que en gran parte de su perímetro delimita con el mar. Además tiene torres de defensa.
Entramos por la puerta principal. Justo en la entrada hay unas escaleras que llevan a una torre donde hay un museo en el que no entramos. Desde el espacio elevado donde nos encontramos podemos ver como más abajo hay sillas preparadas para algún espectáculo y eso nos hace recordar lo que leímos en la guía sobre que era precisamente este día en el que se celebraba una fiesta allí, pero la verdad es que no se notaba mucha afluencia de gente. Bajamos. Las callejuelas no son muy amplias y la que cogemos nos lleva a una pequeña plaza donde se encuentra la iglesia. De camino vemos tiendecillas de recuerdos, de productos típicos y restaurantes que aprovechan los pocos metros de calle que tienen para poner sus mesas.
No resulta difícil recorrer de punta a punta la ciudad. Enseguida llegamos a la muralla por la parte que toca el mar y el paisaje es espectacular: es como una bahía donde vemos la otra orilla a lo lejos y altas montañas de fondo. Damos la vuelta por el exterior de la muralla, justo por donde hay un puerto deportivo. En ese momento esta llegando una embarcación en la que uno de sus tripulantes pide ayuda para bajar y poder amarrar el barco.
Como es tarde y el ticket de aparcamiento no es eterno, decidimos ir buscando donde comer. Buscando un lugar donde llenar el estómago resulta que al final volvemos a recorrer otra vez las mismas calles de Korcula sin ver un sitio que nos convenza. Al final llegamos a una zona con varios restaurantes con vistas al mar y que parece que están bien. Nos decidimos finalmente por uno con la intención de comer pescado típico de la zona. La carta vemos que está bien y, aunque no es excesivamente económico, nos decimos que “un día es un día”. Uno de los camareros nos informa sobre cosas que le preguntamos sobre los platos. Resulta que podemos pedir un pescado para cada uno o varios, porque hay diversos tamaños. Lo interesante del asunto es que tienen allí una nevera donde tú escoges el pez que te vas a comer, así que cada uno elige a “su víctima” y vuelta a la mesa. Lo mismo pasa con el vino. El camarero describe como es cada vino que tienen expuesto para poder coger así como el precio. El trato es bueno y muy profesional.
Menuda comida nos pegamos. Buena y de calidad. Además, el vino resulta ser muy bueno. Las vistas, una pasada. Merece la pena comer así, aunque el día amenace lluvia.
Además una vez hemos acabado recibimos dos visitas: un gatito en busca de una buena ración de raspas de pescado y un turista español. Parece ser que nos ha escuchado hablar y se ha acercado a saludarnos. Nos contamos el viaje que estamos haciendo y la verdad es que lo que más nos sorprende es que nos dijera que tuvieron sensación de inseguridad en Mostar. Nosotros en ningún momento tuvimos esa sensación. Es más, la ciudad nos pareció animada. En fin, que la conclusión es que cada uno ve lo que está predispuesto a ver. Cosas de nuestra cabeza…
Nos despedimos y ya nos vamos para el coche no sin antes dejar de hacer la típica parada técnica para comprar algún recuerdo. También aprovechamos para entrar en la iglesia, que es pequeña pero coqueta. No dejan de entrar grupos de turistas con su correspondiente guía comentándoles lo que allí pueden ver.
Llegamos al coche y nos dirigimos al lugar donde se coge el ferry de vuelta. De camino hacemos alguna foto panorámica de la ciudad. Cuando llegamos al embarcadero nos damos cuenta que el barco se acaba de ir y debemos esperar un buen rato. Somos los primeros de la cola…
Como todo llega en esta vida, al final el ferry vuelve y embarcamos. Delante nuestro vemos un gran velero que junto al Sol, que está empezando a bajar, crea una imagen de postal. Nosotros hacemos también nuestra propia postal: una foto en el ferry que recuerda a la imagen de la película “Los Lunes al Sol”, donde sale Javier Bardem entre otros.
Y al llegar a la otra orilla emprendemos el viaje de retorno a Dubrovnik. Lo que haremos de camino será parar a hacer alguna foto de la puesta de Sol desde un mirador con la imagen del relieve que forma esta costa como paisaje. No somos los únicos en parar…
Sábado 26 tarde. Destino: Split
Salimos hacia Split a las 12 del mediodía. La carretera está bien asfaltada pero en la mayoría de su recorrido es de un carril por sentido de la marcha y la gente hace los adelantamientos a lo loco. El paisaje vuelve a ser espectacular: las montañas caen hacia el mar y paralela a la línea de costa hay otra línea que llega hasta el horizonte y que forman las islas que hay a lo largo de la costa adriática.
También para ir hacia Split debemos cruzar una frontera. Hay que pasar la pequeña franja de territorio bosnio que parte la costa croata en Dalmacia. Son menos de 10 Km. pero hay que enseñar el pasaporte aunque solo a la policía coata ya que de la bosnia no hay ni rastro: no tienen ni garita de control…
Aprovechamos nuestra breve estancia en Bosnia para parar en un supermercado, comprar bebida y conseguir el resto de monedas bosnias para completar la colección, cosa que no habíamos hecho el día anterior.
Seguimos camino de Split pero ya es tarde y decidimos buscar un sitio para comer. La idea era parar en un pueblecito llamado Brela. Aun siendo turístico no hay presencia de grandes hoteles y el pueblo esta formado por casas unifamiliares que van bajando la pendiente de la montaña hasta la playa. Es imposible aparcar y casi sin saberlo llegamos al pueblo de al lado, que se llama Baska Boda. También es turístico y tiene un bonito paseo marítimo. Aparcamos en el mismo paseo, en zona azul. Casi ni habíamos bajado del coche cuando un chaval que no tendría ni 16 años y que va en bici se acerca para que le paguemos por aparcar. Es raro pero efectivo…
Comemos en un restaurante del mismo paseo. No se puede decir que se den mucha prisa y empezamos a temer que se nos pase la hora del aparcamiento. Los chavales de las bicis se van paseando por allí y decidimos preguntar a uno de ellos si pasa algo porque se pase unos minutos de la hora y le indicamos que estamos comiendo en el restaurante de enfrente. No nos entendemos mucho pero parece que no pasa nada.
Comemos. Hacemos unas fotos del lugar y seguimos nuestro camino. Antes de las 18:00 de la tarde aparcamos el coche en Split, justo detrás de un par de coches con matrícula española y muy cerca del palacio de Dioclesiano. En realidad no es lo que entendemos por un edificio que es un palacio, y viene a ser la ciudad romana que edificó Dioclesiano, con su muralla, las casas para los soldados y el personal, varios templos y la residencia del emperador.
Llegamos al centro del palacio, donde hay una iglesia y, por lo que vemos, se está celebrando una boda. Decidimos meternos en unas galerías subterráneas donde están las tiendas de recuerdos y productos varios. Al final de ellas se encuentra la entrada a la visita por las galerías del subsuelo del palacio. Allí hacen descuentos para estudiantes así que alguno de nosotros nos sale algo más barata la entrada (10 kunas, lo que es algo más de un euro).
Hacemos el recorrido por los pasillos y grandes estancias gracias al mapa que nos han proporcionado con la entrada. La visita está bien porque la estructura es la misma que había en la planta superior y que a lo largo de los siglos se fue modificando. En una de las salas están preparando mesas para cenar. Imaginamos que es posible que los de la boda que hemos visto antes coman aquí. Una de dos, o tienen mucha pasta o un enchufe importante…
Continuamos la visita ya en el exterior caminando por calles y callejuelas y buscando los antiguos templos romanos hasta que nos damos cuenta que ya no están en pie y lo que estamos mirando es un plano-reconstrucción de la época romana. Para descansar un poco decidimos parar a hacer una cerveza, que ya tocaba…
Nuestra visita continúa viendo una cúpula que hay justo al lado de la iglesia donde habíamos visto la boda y que ahora estaba llenándose de gente para ver un espectáculo de calle. Había un buen montaje con escenario, iluminación, técnicos y algún acceso cortado…
Seguimos por las calles del antiguo palacio de Dioclesiano, y salimos por una de las puertas hacia una zona fuera de las murallas romanas para ver la plaza donde estaba el ayuntamiento así como otra donde hay una torre, pero que tenía andamios porque al parecer estaba en rehabilitación. Y de allí nos vamos al paseo marítimo que al ser sábado está muy animado con gente paseando o sentada, como hacemos nosotros para ver el panorama…
La vuelta va a ser larga así que nos vamos ya para buscar el coche. Damos un rodeo por otras calles que no hemos visto y vamos viendo gente vestida de época romana. Al llegar a la altura de otra de las puertas que hay en la antigua muralla romana vemos a todo un grupo de gente que empieza a desfilar: soldados romanos, gladiadores, patricios y otra gente de la antigua roma. Este era el espectáculo que se preparaba horas antes. Pensamos entonces que hay personas que llevan horas esperándolo en el centro del palacio de Dioclesiano…Como estará a reventar, decidimos irnos ya hacia el coche no sin antes hacer algunas fotos más.
Salir de Split no resulta difícil y en poco rato estamos ya en carretera dispuestos a hacer otro montón de kilómetros. Antes de que se haga más tarde decidimos parar en uno de los pueblos costeros a cenar algo. Nos cuesta bastante encontrar aparcamiento, ya que mientras más nos acercamos al paseo marítimo, que es donde intuimos que están los restaurantes, más coches encontramos y menos sitio para aparcar. Al final dejamos el coche encima de la acera en una calle algo apartada del paseo marítimo y nos vamos andando. Como es sábado hay mucha animación: gente paseando o tomando algo en las terrazas, paradas con recuerdos,…No nos resulta difícil encontrar un sitio donde cenar a pesar de que ya es algo tarde. Cenamos bien y no resulta muy caro. Después, paseo hasta el coche y más horas de carretera hasta llegar a “casa”.
También para ir hacia Split debemos cruzar una frontera. Hay que pasar la pequeña franja de territorio bosnio que parte la costa croata en Dalmacia. Son menos de 10 Km. pero hay que enseñar el pasaporte aunque solo a la policía coata ya que de la bosnia no hay ni rastro: no tienen ni garita de control…
Aprovechamos nuestra breve estancia en Bosnia para parar en un supermercado, comprar bebida y conseguir el resto de monedas bosnias para completar la colección, cosa que no habíamos hecho el día anterior.
Seguimos camino de Split pero ya es tarde y decidimos buscar un sitio para comer. La idea era parar en un pueblecito llamado Brela. Aun siendo turístico no hay presencia de grandes hoteles y el pueblo esta formado por casas unifamiliares que van bajando la pendiente de la montaña hasta la playa. Es imposible aparcar y casi sin saberlo llegamos al pueblo de al lado, que se llama Baska Boda. También es turístico y tiene un bonito paseo marítimo. Aparcamos en el mismo paseo, en zona azul. Casi ni habíamos bajado del coche cuando un chaval que no tendría ni 16 años y que va en bici se acerca para que le paguemos por aparcar. Es raro pero efectivo…
Comemos en un restaurante del mismo paseo. No se puede decir que se den mucha prisa y empezamos a temer que se nos pase la hora del aparcamiento. Los chavales de las bicis se van paseando por allí y decidimos preguntar a uno de ellos si pasa algo porque se pase unos minutos de la hora y le indicamos que estamos comiendo en el restaurante de enfrente. No nos entendemos mucho pero parece que no pasa nada.
Comemos. Hacemos unas fotos del lugar y seguimos nuestro camino. Antes de las 18:00 de la tarde aparcamos el coche en Split, justo detrás de un par de coches con matrícula española y muy cerca del palacio de Dioclesiano. En realidad no es lo que entendemos por un edificio que es un palacio, y viene a ser la ciudad romana que edificó Dioclesiano, con su muralla, las casas para los soldados y el personal, varios templos y la residencia del emperador.
Llegamos al centro del palacio, donde hay una iglesia y, por lo que vemos, se está celebrando una boda. Decidimos meternos en unas galerías subterráneas donde están las tiendas de recuerdos y productos varios. Al final de ellas se encuentra la entrada a la visita por las galerías del subsuelo del palacio. Allí hacen descuentos para estudiantes así que alguno de nosotros nos sale algo más barata la entrada (10 kunas, lo que es algo más de un euro).
Hacemos el recorrido por los pasillos y grandes estancias gracias al mapa que nos han proporcionado con la entrada. La visita está bien porque la estructura es la misma que había en la planta superior y que a lo largo de los siglos se fue modificando. En una de las salas están preparando mesas para cenar. Imaginamos que es posible que los de la boda que hemos visto antes coman aquí. Una de dos, o tienen mucha pasta o un enchufe importante…
Continuamos la visita ya en el exterior caminando por calles y callejuelas y buscando los antiguos templos romanos hasta que nos damos cuenta que ya no están en pie y lo que estamos mirando es un plano-reconstrucción de la época romana. Para descansar un poco decidimos parar a hacer una cerveza, que ya tocaba…
Nuestra visita continúa viendo una cúpula que hay justo al lado de la iglesia donde habíamos visto la boda y que ahora estaba llenándose de gente para ver un espectáculo de calle. Había un buen montaje con escenario, iluminación, técnicos y algún acceso cortado…
Seguimos por las calles del antiguo palacio de Dioclesiano, y salimos por una de las puertas hacia una zona fuera de las murallas romanas para ver la plaza donde estaba el ayuntamiento así como otra donde hay una torre, pero que tenía andamios porque al parecer estaba en rehabilitación. Y de allí nos vamos al paseo marítimo que al ser sábado está muy animado con gente paseando o sentada, como hacemos nosotros para ver el panorama…
La vuelta va a ser larga así que nos vamos ya para buscar el coche. Damos un rodeo por otras calles que no hemos visto y vamos viendo gente vestida de época romana. Al llegar a la altura de otra de las puertas que hay en la antigua muralla romana vemos a todo un grupo de gente que empieza a desfilar: soldados romanos, gladiadores, patricios y otra gente de la antigua roma. Este era el espectáculo que se preparaba horas antes. Pensamos entonces que hay personas que llevan horas esperándolo en el centro del palacio de Dioclesiano…Como estará a reventar, decidimos irnos ya hacia el coche no sin antes hacer algunas fotos más.
Salir de Split no resulta difícil y en poco rato estamos ya en carretera dispuestos a hacer otro montón de kilómetros. Antes de que se haga más tarde decidimos parar en uno de los pueblos costeros a cenar algo. Nos cuesta bastante encontrar aparcamiento, ya que mientras más nos acercamos al paseo marítimo, que es donde intuimos que están los restaurantes, más coches encontramos y menos sitio para aparcar. Al final dejamos el coche encima de la acera en una calle algo apartada del paseo marítimo y nos vamos andando. Como es sábado hay mucha animación: gente paseando o tomando algo en las terrazas, paradas con recuerdos,…No nos resulta difícil encontrar un sitio donde cenar a pesar de que ya es algo tarde. Cenamos bien y no resulta muy caro. Después, paseo hasta el coche y más horas de carretera hasta llegar a “casa”.
Sábado día 26. Cambio de alojamiento
El día anterior habíamos llegado bastante tarde así que no se pudo actualizar el blog. Lo hicimos este día, justo antes de dejar nuestro alojamiento. Teníamos que recogerlo todo y mudarnos a otro sitio.
Antes de las 10:00 de la mañana recibimos una llamada de la dueña de la casa donde tenemos reservada la habitación. En un ingles tan “bueno” como el nuestro nos dice si nos tiene que venir a buscar al aeropuerto. Nosotros le decimos que no, que ya estamos en Dubrovnik y que tenemos coche. Aun así nos pregunta la hora a la que vamos a llegar. Le decimos que sobre las 10:30 estaremos por allí.
Una vez actualizado el blog (la última actualización desde Croacia), recogemos las maletas y nos preparamos para irnos. No nos podremos despedir del dueño de la casa ya que en ese momento estaba comprando, pero sí lo haremos de su hija y de su mujer. Esta nos dice que los tres hemos sido unos buenos huéspedes, todo con una sonrisa. Esta gente es la mar de amable. En el patio hay unos niños jugando sentados alrededor de una mesa que también nos dicen adiós. Y como no, el perro que se agacha cada vez que ve a alguien…
Nos dirigimos al coche con el equipaje y nos vamos para la otra casa. No está lejos, pero no es un lugar muy céntrico. Hay una parada de bus cerca pero teniendo coche a nosotros esto ya nos da igual.
Encontramos la casa fácilmente. La dueña de la casa nos ve y nos dice que aparquemos justo en la puerta de la que será nuestra habitación. Nos saludamos y nos muestra el apartamento. Está en la planta baja de una casa. La familia tiene su vivienda y luego alquilan apartamentos que constan de dormitorio-sala de estar-cocina (todo en un bloque) y cuarto de baño. No está mal. Y además con aire acondicionado gratis. Bajan el marido y uno de los hijos de la mujer. Tienen que instalar una cama supletoria. El hijo, además, nos indica donde está la playa de copacabana. No queda muy lejos pero no la visitaremos…
Justo enfrente de la casa, que está situada delante de la península de Lapad, podemos ver un espectacular puente y los cruceros que hay amarrados en el puerto nuevo de Dubrovnik.
En fin, una vez pagamos a la dueña (en euros), nos disponemos a salir para ir hacia Split, nuestra próxima visita importante.
Antes de las 10:00 de la mañana recibimos una llamada de la dueña de la casa donde tenemos reservada la habitación. En un ingles tan “bueno” como el nuestro nos dice si nos tiene que venir a buscar al aeropuerto. Nosotros le decimos que no, que ya estamos en Dubrovnik y que tenemos coche. Aun así nos pregunta la hora a la que vamos a llegar. Le decimos que sobre las 10:30 estaremos por allí.
Una vez actualizado el blog (la última actualización desde Croacia), recogemos las maletas y nos preparamos para irnos. No nos podremos despedir del dueño de la casa ya que en ese momento estaba comprando, pero sí lo haremos de su hija y de su mujer. Esta nos dice que los tres hemos sido unos buenos huéspedes, todo con una sonrisa. Esta gente es la mar de amable. En el patio hay unos niños jugando sentados alrededor de una mesa que también nos dicen adiós. Y como no, el perro que se agacha cada vez que ve a alguien…
Nos dirigimos al coche con el equipaje y nos vamos para la otra casa. No está lejos, pero no es un lugar muy céntrico. Hay una parada de bus cerca pero teniendo coche a nosotros esto ya nos da igual.
Encontramos la casa fácilmente. La dueña de la casa nos ve y nos dice que aparquemos justo en la puerta de la que será nuestra habitación. Nos saludamos y nos muestra el apartamento. Está en la planta baja de una casa. La familia tiene su vivienda y luego alquilan apartamentos que constan de dormitorio-sala de estar-cocina (todo en un bloque) y cuarto de baño. No está mal. Y además con aire acondicionado gratis. Bajan el marido y uno de los hijos de la mujer. Tienen que instalar una cama supletoria. El hijo, además, nos indica donde está la playa de copacabana. No queda muy lejos pero no la visitaremos…
Justo enfrente de la casa, que está situada delante de la península de Lapad, podemos ver un espectacular puente y los cruceros que hay amarrados en el puerto nuevo de Dubrovnik.
En fin, una vez pagamos a la dueña (en euros), nos disponemos a salir para ir hacia Split, nuestra próxima visita importante.
Últimos dias en Croacia
Hola a todos,
Aunque hace meses que el viaje acabó, algunos de nuestros seguidores han pedido que colguemos los últimos días del recorrido. De esta manera vamos a poner punto y final a las aventuras en Croacia. Que las disfruten!
Aunque hace meses que el viaje acabó, algunos de nuestros seguidores han pedido que colguemos los últimos días del recorrido. De esta manera vamos a poner punto y final a las aventuras en Croacia. Que las disfruten!
sábado, 26 de julio de 2008
Sarajevo y Mostar
Viernes 25.La intencion hoy es ir a Bosnia, concretamente a Mostar y Sarajevo. Son dos ciudades que llaman la atencion, sobretodo por haber salido mucho en los medios de comunicacion a causa de la guerra de los balcanes de los anyos 90. En Mostar hasta hace bien poco hubo tropas espanyolas.
Desayunamos en la cafeteria del dia anterior antes de salir. Cogemos el coche y nos dirigimos a la carretera direccion Split. Es curioso pero existe una pequnya salida que Bosnia tiene al mar y parte la continuidad del territorio croata. Hay hasta frontera, aunque solo hayan guardias croatas. Tampoco aqui nos sellan el pasaporte. No muy lejos podemos ver las islas que hay frente a la costa dalmata, una de ellas Mljet. En un cruce de caminos debemos desviarnos hacia Bosnia. Unos kilometros despues esta la frontera. Aunque tambien aqui debemos esperar un rato a que avance la cola. En ninguno de los dos lados nos miran mucho, no nos preguntan y no nos sellan los pasaportes. Parece que esten a otra cosa...
Bueno, pues ya estamos en Bosnia. La carretera sigue el curso del rio neretva y los paisajes son espectaculares. Todo esta verde y las altas montanyas caen hacia el rio formando valles. En el horizonte el paisaje tiene forma de V. Para hacerse una idea, la carretera es parecida a la que lleva de la Seu a Andorra. Como ya hemos dicho antes, la gente adelanta donde sea, al mayor numero de coches que pueda incluso en curva o con un coche en direccion contraria a lo lejos. Parece que no vean el peligro. Nosotros somos prudentes y no imitamos esta "bonita" costumbre que parece que tienen por aqui...
A parte de naturaleza, la carretera pasa pequenyos pueblecillos que en realidad son casas desperdigadas por el paisaje. No hay ciudades grandes. Finalmente la carretera llega a Mostar pero pasamos de largo para ir a Sarajevo, que esta mas lejos. Tardamos unas dos horas mas en llegar.
De repente la carretera se amplia y aparece la gran ciudad que es Sarajevo. Circulamos por una gran avenida, muy ancha y con varios carriles en ambas direcciones. A lo lejos se ven grandes edificios, algunos modernos y otros mas viejos y con marcas de proyectiles. Pasamos tambien por el famoso hotel Holiday Inn donde se alojo la prensa durante la guerra. En un momento nos plantamos en la ciudad vieja y aparcamos el coche en un subterraneo que parece mas una antigua vivienda o locales que un aparcamiento en condiciones.
La ciudad vieja (Stari Grad) es un nucleo de edificios no muy altos, calles que serpentean y plazas. Tambien hay bastante templo islamico. En general aqui y en todo Bosnia se ven bastantes minaretes de mezquitas. La gente tambien es diferente a la de Croacia y vemos a mas musulmanes. Esto se nota en las tiendas y negocios que hay aqui.
Empieza a llover y despues de andar un poco por la zona y comprar un mapa decidimos pararnos a comer. Aqui parece que mucha gente come lo mismo, que es un plato que se compone de un pan de pita con salchichas pequenyas dentro. Luego, opcionalmente, te ponen cebolla o queso. El nombre es cevapcic. Esta muy bueno. Y no es muy caro, unos 5 euros con la bebida.
Ya con el estomago lleno volvemos a recorrer las calles de la parte vieja. En una libreria donde compramos una guia de la ciudad preguntamos donde esta la biblioteca de Sarajevo, bombardeada durante la guerra y que ardio con todos sus fondos dentro. Es una surte porque no esta muy lejos de donde nos encontramos. Es un preciosos edificio amarillo de influencias musulmanas y que tiene un estilo parecido a la plaza de toros que hay en Barcelona. Lo que pasa es que el estado del edificio es malo y esta cerrado. A pesar de esto en la escalinata de la puerta principal explica su historia y una placa recuerda lo que los Serbios le hicieron durante la guerra: bombardear con bombas incendiarias. Sabian lo que hacian...
Seguimos nuestro recorrido y despues de ver un famoso monumento que tiene forma de kiosco de madera (no sabemos para que servia...) la vendedora de una tienda de recuerdos nos indica donde esta el puente latino, donde asesinaron al heredero al trono austrohungaro, hecho que inicio a la primera Guerra Mundial. Tampoco esta lejos de alli. Cerca de ese puente otra placa recuerda lo que alli ocurrio. Ademas el edificio donde esta la placa es un museo y sus ventanas muestran fotos historicas de aquel suceso. Recorrido todo esto nos vamos a buscar el coche al "parking". Alli nos encontramos con un tio que no puede sacar el coche porque esta atrapado entre dos columnas. Nos pide ayuda y entre todos lo movemos a pulso. Las manos nos quedan negras...Como detalle el tio nos mira la matricula (que es croata) y nos pregunta de donde somos. Dice que pensaba que eramos italianos...
Ponemos rumbo a Mostar. Sobre las 21:00 de la noche nos plantamos alli. Dejamos el coche donde podemos (no muy convencidos...) y vamos a recorrer la ciudad.
Al principio nos cuesta algo encontrar la ciudad vieja que es medieval. Incluso llegamos a un edificio que tiene una placa en recuerdo de un teniente espanyol muerto en acto de servicio en 1991. Al lado hay otros edificios todavia destruidos y con impactos de proyectiles. Despues, con la ayuda de un mapa que hay en una plaza, vemos que nos hemos pasado de largo: hay que retroceder. Las calles, al igual que el dia anterior en Kotor, estan muy animadas, hay mucho ambiente. La gente pasea y se mete en los muchos bares que hay por aqui. Tambien hay que destacar que no todos son turistas y predomina la gente que es de aqui. Aprovechamos para entrar en alguna tienda de recurdos por miedo a que nos cierren y no podamos llevar nada de aqui a casa. Poco despues podemos ver el famoso puente que fue volado por los serbios durante la guerra. Iluminado de noche es espectacular. Intentamos que salga en las fotos lo mejor posible pero ya sabemos que con poca luz esto es dificil. Seguimos andando hacia el puente. Abajo hay una especie de pequenya playa, un chiringuito y un dj pinchando musica techno. Nos quedariamos todo la noche aqui: buena musica, paisaje de postal,...es una pena tener que volver a Dubrovnik. Antes de emprender camino nos quedamos a cenar en una terraza y asi escuchar la musica de la fiesta que tienen montada un poco mas abajo. Nos fijamos en que a los que van hacia donde esta el dj les piden entrada asi que debe ser una fiesta organizada. No hay mucha gente alli pero lo que si vemos es una madre, el padre y un hijo pequenyo que deberia tener unos 8 o 9 anyos alli bailando.
La cena nos cuesta 8,70 euros los tres. Todo muy econominco, la verdad. Y a partir de aqui poco mas que contar: ultimas fotos del puente, vuelta a coger el coche, carretera hacia Dubrovnik,...Lo que si hay que decir es que esto de las fronteras es bastante inutil y vemos una imagen casi de peli de risa: los dos polis de frontera sentados en un taburete uno al lado de cada garita y leyendo el periodico. Casi sin mirar nos hacen el gesto de pasar. En el lado croata nos prestan algo mas de atencion e incluso nos dicen "adios". Nada de sellos...jo, y nosotros que pensabamos llenar nuestro pasaporte...
Llegamos a la 1:30 a Dubrovnik y directos a la cama...
Desayunamos en la cafeteria del dia anterior antes de salir. Cogemos el coche y nos dirigimos a la carretera direccion Split. Es curioso pero existe una pequnya salida que Bosnia tiene al mar y parte la continuidad del territorio croata. Hay hasta frontera, aunque solo hayan guardias croatas. Tampoco aqui nos sellan el pasaporte. No muy lejos podemos ver las islas que hay frente a la costa dalmata, una de ellas Mljet. En un cruce de caminos debemos desviarnos hacia Bosnia. Unos kilometros despues esta la frontera. Aunque tambien aqui debemos esperar un rato a que avance la cola. En ninguno de los dos lados nos miran mucho, no nos preguntan y no nos sellan los pasaportes. Parece que esten a otra cosa...
Bueno, pues ya estamos en Bosnia. La carretera sigue el curso del rio neretva y los paisajes son espectaculares. Todo esta verde y las altas montanyas caen hacia el rio formando valles. En el horizonte el paisaje tiene forma de V. Para hacerse una idea, la carretera es parecida a la que lleva de la Seu a Andorra. Como ya hemos dicho antes, la gente adelanta donde sea, al mayor numero de coches que pueda incluso en curva o con un coche en direccion contraria a lo lejos. Parece que no vean el peligro. Nosotros somos prudentes y no imitamos esta "bonita" costumbre que parece que tienen por aqui...
A parte de naturaleza, la carretera pasa pequenyos pueblecillos que en realidad son casas desperdigadas por el paisaje. No hay ciudades grandes. Finalmente la carretera llega a Mostar pero pasamos de largo para ir a Sarajevo, que esta mas lejos. Tardamos unas dos horas mas en llegar.
De repente la carretera se amplia y aparece la gran ciudad que es Sarajevo. Circulamos por una gran avenida, muy ancha y con varios carriles en ambas direcciones. A lo lejos se ven grandes edificios, algunos modernos y otros mas viejos y con marcas de proyectiles. Pasamos tambien por el famoso hotel Holiday Inn donde se alojo la prensa durante la guerra. En un momento nos plantamos en la ciudad vieja y aparcamos el coche en un subterraneo que parece mas una antigua vivienda o locales que un aparcamiento en condiciones.
La ciudad vieja (Stari Grad) es un nucleo de edificios no muy altos, calles que serpentean y plazas. Tambien hay bastante templo islamico. En general aqui y en todo Bosnia se ven bastantes minaretes de mezquitas. La gente tambien es diferente a la de Croacia y vemos a mas musulmanes. Esto se nota en las tiendas y negocios que hay aqui.
Empieza a llover y despues de andar un poco por la zona y comprar un mapa decidimos pararnos a comer. Aqui parece que mucha gente come lo mismo, que es un plato que se compone de un pan de pita con salchichas pequenyas dentro. Luego, opcionalmente, te ponen cebolla o queso. El nombre es cevapcic. Esta muy bueno. Y no es muy caro, unos 5 euros con la bebida.
Ya con el estomago lleno volvemos a recorrer las calles de la parte vieja. En una libreria donde compramos una guia de la ciudad preguntamos donde esta la biblioteca de Sarajevo, bombardeada durante la guerra y que ardio con todos sus fondos dentro. Es una surte porque no esta muy lejos de donde nos encontramos. Es un preciosos edificio amarillo de influencias musulmanas y que tiene un estilo parecido a la plaza de toros que hay en Barcelona. Lo que pasa es que el estado del edificio es malo y esta cerrado. A pesar de esto en la escalinata de la puerta principal explica su historia y una placa recuerda lo que los Serbios le hicieron durante la guerra: bombardear con bombas incendiarias. Sabian lo que hacian...
Seguimos nuestro recorrido y despues de ver un famoso monumento que tiene forma de kiosco de madera (no sabemos para que servia...) la vendedora de una tienda de recuerdos nos indica donde esta el puente latino, donde asesinaron al heredero al trono austrohungaro, hecho que inicio a la primera Guerra Mundial. Tampoco esta lejos de alli. Cerca de ese puente otra placa recuerda lo que alli ocurrio. Ademas el edificio donde esta la placa es un museo y sus ventanas muestran fotos historicas de aquel suceso. Recorrido todo esto nos vamos a buscar el coche al "parking". Alli nos encontramos con un tio que no puede sacar el coche porque esta atrapado entre dos columnas. Nos pide ayuda y entre todos lo movemos a pulso. Las manos nos quedan negras...Como detalle el tio nos mira la matricula (que es croata) y nos pregunta de donde somos. Dice que pensaba que eramos italianos...
Ponemos rumbo a Mostar. Sobre las 21:00 de la noche nos plantamos alli. Dejamos el coche donde podemos (no muy convencidos...) y vamos a recorrer la ciudad.
Al principio nos cuesta algo encontrar la ciudad vieja que es medieval. Incluso llegamos a un edificio que tiene una placa en recuerdo de un teniente espanyol muerto en acto de servicio en 1991. Al lado hay otros edificios todavia destruidos y con impactos de proyectiles. Despues, con la ayuda de un mapa que hay en una plaza, vemos que nos hemos pasado de largo: hay que retroceder. Las calles, al igual que el dia anterior en Kotor, estan muy animadas, hay mucho ambiente. La gente pasea y se mete en los muchos bares que hay por aqui. Tambien hay que destacar que no todos son turistas y predomina la gente que es de aqui. Aprovechamos para entrar en alguna tienda de recurdos por miedo a que nos cierren y no podamos llevar nada de aqui a casa. Poco despues podemos ver el famoso puente que fue volado por los serbios durante la guerra. Iluminado de noche es espectacular. Intentamos que salga en las fotos lo mejor posible pero ya sabemos que con poca luz esto es dificil. Seguimos andando hacia el puente. Abajo hay una especie de pequenya playa, un chiringuito y un dj pinchando musica techno. Nos quedariamos todo la noche aqui: buena musica, paisaje de postal,...es una pena tener que volver a Dubrovnik. Antes de emprender camino nos quedamos a cenar en una terraza y asi escuchar la musica de la fiesta que tienen montada un poco mas abajo. Nos fijamos en que a los que van hacia donde esta el dj les piden entrada asi que debe ser una fiesta organizada. No hay mucha gente alli pero lo que si vemos es una madre, el padre y un hijo pequenyo que deberia tener unos 8 o 9 anyos alli bailando.
La cena nos cuesta 8,70 euros los tres. Todo muy econominco, la verdad. Y a partir de aqui poco mas que contar: ultimas fotos del puente, vuelta a coger el coche, carretera hacia Dubrovnik,...Lo que si hay que decir es que esto de las fronteras es bastante inutil y vemos una imagen casi de peli de risa: los dos polis de frontera sentados en un taburete uno al lado de cada garita y leyendo el periodico. Casi sin mirar nos hacen el gesto de pasar. En el lado croata nos prestan algo mas de atencion e incluso nos dicen "adios". Nada de sellos...jo, y nosotros que pensabamos llenar nuestro pasaporte...
Llegamos a la 1:30 a Dubrovnik y directos a la cama...
viernes, 25 de julio de 2008
Imagenes de Kotor
Kotor y su fiordo
Jueves 24 por la tarde. Despues de comer cogemos el coche y nos dirigimos a Kotor, que esta en Montenegro. Esperamos no tener problemas para llegar aunque no tengamos GPS. Lo que si tenemos es la guia Michelin de Europa asi que creemos que no nos vamos a perder.
Salimos de Dubrovnik por donde hay un espectacular puente y luego giramos en direccion Montenegro. La carretera es de un carril ida y otro de vuelta. No es ni mucho menos autopista ni autovia y vendria a ser como una carretera nacional en Espanya. Esta carretera, que es la que lleva al aeropuerto, va bordeando la linia de la costa dalmata y tiene muy buenas vistas.
En solo unos kilometros nos damos cuenta de una cosa: aqui la gente conduce como los locos. Lo mas grave que hace es incorporarse a la carretera casi sin mirar y sin esperar a que tu te apartes. Ademas hacen adelantamientos con linia continua, en curva y a varios coches a la vez. A veces es increible las burradas que llegan a hacer...
En un rato nos plantamos en la frontera con Montenegro donde se esta formando una retencion ya que parece que a algunos coches se los miran mucho (esto recuerda a Andorra). Debemos esperar entre 20-30 min. a que nos toque a nosotros. No hay ningun problema y con un sello mas en el pasaporte pasamos. Vemos que la cola en la otra direccion, es decir, la de gente que quiere entrar en Croacia es enorme. Normal si tenemos en cuenta que a algunos coches les hacen sacar todo lo que llevan en los maleteros. En el lado de Montenegro tambien tenemos que hacer cola. Ademas, parece ser que hay que llevar una pequenya pegatina que certifica que se ha pagado una ecotasa por temas de contaminacion. Nosotros ya la llevamos puesta en el coche de alquiler asi que los chavales que van dando vueltas para venderlas ni se fijan en nosotros.
Despues de otro buen rato pasamos la frontera de Montenegro. Tampoco no nos han puesto ningun problema y solo nos han sellado el pasaporte. Seguimos en direccion Kotor por la carretera atravesando algunos nucleos de casas, algunos mas importantes que otros, hasta llegar a lo que se llama el fiordo. En realidad es una gran bahia o entrada de agua del mar en la costa. En algunos sitios se puede encontrar como el fiordo de Kotor pero hay que tener en cuenta que esta ciudad es una mas de las que se encuentran en este lugar. La verdad es que es enorme y dar la vuelta hasta el otro extermo, que es donde esta Kotor, nos va a llevar bastante tiempo. Mucha gente coge un ferry que ahorra mucho tiempo y kilometros. Estos ferrys llevan a los coches y los autobuses y el punto donde se cogen esta colapsado. Aqui vemos a algun listillo (aqui hay muchos de estos) que adelanta por el carril de los que no cogen el ferry y luego se intenta meter en el ultimo momento. No le sale muy bien la jugada y ahora debera dar la vuelta para ponerse a la cola. Tendra que esperar bastante...
Nosotros decidimos seguir por la carretera bordeando el fiordo. Hay unas vistas impresionantes: pueblos a lo lejos, un par de pequnyas islas, las grandes montanyas acabando en el mar...Decidimos parar un momento y hacer unas fotos. Asi de paso podremos inmortalizarnos con nuestro nuevo coche de alquiler.
Seguimos camino y seguimos viendo como por aqui estan bastante locos y se adelantan unos a otros por cualquier lugar. Ademas la gente va andando por la misma carretera, hasta con los carritos de ninyo. No es que se pongan en medio, pero hay que tener cuidado. El colmo es una zona donde estan taladrando la montanya con el peligro de caer piedras que esto supone y lo unico que hacen es parar el trafico de vez en cuando para que pasen los coches. Encima hay una gran polvareda. En fin, todavia de una pieza, llegamos a Kotor.
Kotor es una ciudad importante con un casco antiguo medieval muy famoso. Aunque nos cuesta un poco, conseguimos aparcar el coche e ir a la zona antigua que esta delimitada por murallas. Parece que tambien hay murallas que suben hasta arriba de la montanya. El casco antiguo esta formado por un entramado de calles que de repente acaban en pequenyas plazas. Por todos lados hay tiendas pero no solo hay de souvenirs. La mayoria de ellas son de ropa, de comida, de joyas, de libros Como en una ciudad normal, pero en su casco historico. Ademas todo esta muy animado y hay mucha gente que viene a tomarse algo. La conclusion es que no es una zona solo para turistas sino que los mismos habitantes de Kotor la frecuentan de manera normal.
Recorremos las calles y plazas de la zona entrando en alguna de las iglesias que nos encontramos asi como en alguna tienda. Despues de las fotos de rigor decidimos sentarnos en una terraza a tomar una cervecilla y a ver la gente pasar. Estamos un buen rato hasta que ya decidimos que es tarde y debemos volver a Dubrovnik. Al despedirnos volvemos a preguntar a la camerara como se dice adios en su lengua. Es bastante dificil. Sera algo asi como "Dovizenia", pero es que la pronuncioacion es dificil. Ella lo sabe y se rie (bueno, es que ya antes nos hemos dado cuenta que se reia por todo...). Antes de subirnos al coche nos compramos unas hamburguesas en una pequenya parada que hay. La mujer que atiende se extranya que no le pongamos ninguna salsa rara de las que tienen alli. Mejor no tentar a la suerte, que no sabemos de que son...
Nos alejamos de las murallas de Kotor todavia escuchando la musica que sale de los bares y terrazas y viendo como mucha gente joven se dirige hacia alli.
Hay que decir que aqui va todo en euros. No hemos visto que usen moneda de Montenegro, los precios solo estan en euros e incluso al preguntar en una libreria donde cambiar moneda nos dicen que en un banco. Desconocemos si circula mucho.
La vuelta a Dubrovnik la hacemos de noche. No tenemos ningun problema. Hay menos circulacion y no encontramos retenciones en la frontera. Ni nos sellan los pasaportes (ahora constara como que hemos salido de Croacia y no hemos vuelta a entrar?). Llegamos a Dubrovnik y ya nos vamos a dormir ya que es mas de la una de la manyana.
Creemos que ha sido un dia muy bien aprovechado.
Salimos de Dubrovnik por donde hay un espectacular puente y luego giramos en direccion Montenegro. La carretera es de un carril ida y otro de vuelta. No es ni mucho menos autopista ni autovia y vendria a ser como una carretera nacional en Espanya. Esta carretera, que es la que lleva al aeropuerto, va bordeando la linia de la costa dalmata y tiene muy buenas vistas.
En solo unos kilometros nos damos cuenta de una cosa: aqui la gente conduce como los locos. Lo mas grave que hace es incorporarse a la carretera casi sin mirar y sin esperar a que tu te apartes. Ademas hacen adelantamientos con linia continua, en curva y a varios coches a la vez. A veces es increible las burradas que llegan a hacer...
En un rato nos plantamos en la frontera con Montenegro donde se esta formando una retencion ya que parece que a algunos coches se los miran mucho (esto recuerda a Andorra). Debemos esperar entre 20-30 min. a que nos toque a nosotros. No hay ningun problema y con un sello mas en el pasaporte pasamos. Vemos que la cola en la otra direccion, es decir, la de gente que quiere entrar en Croacia es enorme. Normal si tenemos en cuenta que a algunos coches les hacen sacar todo lo que llevan en los maleteros. En el lado de Montenegro tambien tenemos que hacer cola. Ademas, parece ser que hay que llevar una pequenya pegatina que certifica que se ha pagado una ecotasa por temas de contaminacion. Nosotros ya la llevamos puesta en el coche de alquiler asi que los chavales que van dando vueltas para venderlas ni se fijan en nosotros.
Despues de otro buen rato pasamos la frontera de Montenegro. Tampoco no nos han puesto ningun problema y solo nos han sellado el pasaporte. Seguimos en direccion Kotor por la carretera atravesando algunos nucleos de casas, algunos mas importantes que otros, hasta llegar a lo que se llama el fiordo. En realidad es una gran bahia o entrada de agua del mar en la costa. En algunos sitios se puede encontrar como el fiordo de Kotor pero hay que tener en cuenta que esta ciudad es una mas de las que se encuentran en este lugar. La verdad es que es enorme y dar la vuelta hasta el otro extermo, que es donde esta Kotor, nos va a llevar bastante tiempo. Mucha gente coge un ferry que ahorra mucho tiempo y kilometros. Estos ferrys llevan a los coches y los autobuses y el punto donde se cogen esta colapsado. Aqui vemos a algun listillo (aqui hay muchos de estos) que adelanta por el carril de los que no cogen el ferry y luego se intenta meter en el ultimo momento. No le sale muy bien la jugada y ahora debera dar la vuelta para ponerse a la cola. Tendra que esperar bastante...
Nosotros decidimos seguir por la carretera bordeando el fiordo. Hay unas vistas impresionantes: pueblos a lo lejos, un par de pequnyas islas, las grandes montanyas acabando en el mar...Decidimos parar un momento y hacer unas fotos. Asi de paso podremos inmortalizarnos con nuestro nuevo coche de alquiler.
Seguimos camino y seguimos viendo como por aqui estan bastante locos y se adelantan unos a otros por cualquier lugar. Ademas la gente va andando por la misma carretera, hasta con los carritos de ninyo. No es que se pongan en medio, pero hay que tener cuidado. El colmo es una zona donde estan taladrando la montanya con el peligro de caer piedras que esto supone y lo unico que hacen es parar el trafico de vez en cuando para que pasen los coches. Encima hay una gran polvareda. En fin, todavia de una pieza, llegamos a Kotor.
Kotor es una ciudad importante con un casco antiguo medieval muy famoso. Aunque nos cuesta un poco, conseguimos aparcar el coche e ir a la zona antigua que esta delimitada por murallas. Parece que tambien hay murallas que suben hasta arriba de la montanya. El casco antiguo esta formado por un entramado de calles que de repente acaban en pequenyas plazas. Por todos lados hay tiendas pero no solo hay de souvenirs. La mayoria de ellas son de ropa, de comida, de joyas, de libros Como en una ciudad normal, pero en su casco historico. Ademas todo esta muy animado y hay mucha gente que viene a tomarse algo. La conclusion es que no es una zona solo para turistas sino que los mismos habitantes de Kotor la frecuentan de manera normal.
Recorremos las calles y plazas de la zona entrando en alguna de las iglesias que nos encontramos asi como en alguna tienda. Despues de las fotos de rigor decidimos sentarnos en una terraza a tomar una cervecilla y a ver la gente pasar. Estamos un buen rato hasta que ya decidimos que es tarde y debemos volver a Dubrovnik. Al despedirnos volvemos a preguntar a la camerara como se dice adios en su lengua. Es bastante dificil. Sera algo asi como "Dovizenia", pero es que la pronuncioacion es dificil. Ella lo sabe y se rie (bueno, es que ya antes nos hemos dado cuenta que se reia por todo...). Antes de subirnos al coche nos compramos unas hamburguesas en una pequenya parada que hay. La mujer que atiende se extranya que no le pongamos ninguna salsa rara de las que tienen alli. Mejor no tentar a la suerte, que no sabemos de que son...
Nos alejamos de las murallas de Kotor todavia escuchando la musica que sale de los bares y terrazas y viendo como mucha gente joven se dirige hacia alli.
Hay que decir que aqui va todo en euros. No hemos visto que usen moneda de Montenegro, los precios solo estan en euros e incluso al preguntar en una libreria donde cambiar moneda nos dicen que en un banco. Desconocemos si circula mucho.
La vuelta a Dubrovnik la hacemos de noche. No tenemos ningun problema. Hay menos circulacion y no encontramos retenciones en la frontera. Ni nos sellan los pasaportes (ahora constara como que hemos salido de Croacia y no hemos vuelta a entrar?). Llegamos a Dubrovnik y ya nos vamos a dormir ya que es mas de la una de la manyana.
Creemos que ha sido un dia muy bien aprovechado.
Fotos del cuarto dia (parte 1): Lokrum
jueves, 24 de julio de 2008
Lokrum: la isla de los grillos
Jueves 24. Como todos los dias por aqui nos levantamos temprano (vamos, para estar de vacaciones) ya que hoy tenemos muchas cosas que hacer. Para empezar el desayuno lo hacemos en la misma calle donde tenemos el hotel, en una pequenya cafeteria que esta bastante llena. Despues de esperar un rato se vacia una de las mesas y podemos sentarnos. Un cafe y una pasta sera suficiente para llenar el estomago antes de ir a esperar el autobus numero 6 para ir a la ciudad vieja de Dubrovnik y coger el barco que lleva a la isla de Lokrum.
Esta vez no nos equivocamos y cogemos el autobus en la direccion correcta pero, como siempre, va lleno. Hacemos tiempo para coger el barco que hace la linia regular entre Dubrovnik y Lokrum. El precio del viaje es de 40 kunas ida y vuelta, algo mas de 5 euros. La barca no va muy llena, asi que el viaje es comodo y ademas bastante rapido, unos 15 minutos. Ya antes de llegar se escuchan los grillos que habitan la isla. Es exagerado el ruido que hacen. Como para dormir aqui...
La pequenya isla tiene algunos puntos de interes. Una vez bajamos del barco nos dirigimos hacia un lugar donde hay rocas y muy buenas vistas. A lo lejos vemos la costa donde un inmenso complejo hotelero rompe un poco el paisaje. Despues vamos a lo que aqui se llama el mar muerto, que es una pequenya entrada de agua entre rocas que hay en el interior de la isla. Aqui estamos nosotros solos...bueno, no del todo porque hay algunos pavos dando vueltas. Unos hasta se asusta y se sube a las ramas de un arbol. Todavia debe estar alli...
Paramos despues en un lugar donde hay una especie de arco de piedra bastante guapo. Hacemos algunas fotos alli. Un poco sin rumbo claro decidimos buscar un lugar que indican los letreros de la isla pero como esta en croata no sabemos que debe ser. Alli dos mujeres que hablan en castellano (debian ser sudamericanas) nos oyen y nos preguntan si sabemos por donde ir. Nosotros tenemos un mapa...bueno, en realidad es una foto que Ivan ha hecho al mapa de la entrada y que miramos por la pantalla de la camara. Alli una de las dos mujeres va tocando la pantalla con el dedo como si fuera un plano de papel. Nos deja de recuerdo sus huellas...
En fin, despues de no encontrar nada por alli y de ver que las dos de antes parece que nos siguen, damos la vuelta a un convento que ahora parece ser un restaurante antes de subir a un fuerte que hay en la parte mas elevada de la isla. La verdad es que cuesta lo suyo llegar ya que el camino es empinado. De todas maneras las vistas desde el fuerte merecen mucho la pena...
Es hora bajar y coger el barco porque hoy recogemos el coche de alquiler y vamos algo justos de tiempo. El trayecto de vuelta hacia Dubrovnik vuelve a ser bastante comodo y rapido, asi que en un momento nos plantamos en la ciudad vieja. El autobus 6 (repetimos, va siempre lleno...) nos lleva otra vez hasta el hotel. De alli nos dirigimos a la oficina de alquiler coches, que esta bastante cerca. Llegamos una hora tarde y el chico que hay alli no parece ser especialmente simpatico, aunque luego se arranca y vemos que no va a haber ningun problema. Nos van a dar un Skoda Octavia, claramente superior al Seat Ibiza que habiamos escogido desde Espanya. Decidimos anyadir algunos coberturas mas en el seguro ya que no sabemos lo que nos podemos encontrar. Tambien pagamos una extra por salir de Croacia dos veces y que es tambien por cosas del seguro.
Marijo, que asi se llama la persona que no da el coche, nos da unas explicaciones de funcionamiento del alquiler y nos da su movil por si hay algun problema. Nos dice que si hay algun problema el mismo puede venir a ayudarnos estando por Montenegro, por Croacia,...pero se rie y nos dice que por Mostar (Bosnia) no le esperemos...Finalmente repasamos el coche en busca de algun desperfecto anterior. La ultima de las indicaciones es no dejar la llave dentro del coche y cerrar las puertas porque a los dos minutos se cierran las puertas con el seguro y ya no hay manera de abrirlo. Intentaremos recordarlo...
En fin, antes de ir hacia Montenegro comemos unas pizzas en el restaurante que hay justo al lado de la ofina de alquiler. La siguiente parada sera Kotor, en Montenegro, pero eso lo contaremos en otro momento...
Esta vez no nos equivocamos y cogemos el autobus en la direccion correcta pero, como siempre, va lleno. Hacemos tiempo para coger el barco que hace la linia regular entre Dubrovnik y Lokrum. El precio del viaje es de 40 kunas ida y vuelta, algo mas de 5 euros. La barca no va muy llena, asi que el viaje es comodo y ademas bastante rapido, unos 15 minutos. Ya antes de llegar se escuchan los grillos que habitan la isla. Es exagerado el ruido que hacen. Como para dormir aqui...
La pequenya isla tiene algunos puntos de interes. Una vez bajamos del barco nos dirigimos hacia un lugar donde hay rocas y muy buenas vistas. A lo lejos vemos la costa donde un inmenso complejo hotelero rompe un poco el paisaje. Despues vamos a lo que aqui se llama el mar muerto, que es una pequenya entrada de agua entre rocas que hay en el interior de la isla. Aqui estamos nosotros solos...bueno, no del todo porque hay algunos pavos dando vueltas. Unos hasta se asusta y se sube a las ramas de un arbol. Todavia debe estar alli...
Paramos despues en un lugar donde hay una especie de arco de piedra bastante guapo. Hacemos algunas fotos alli. Un poco sin rumbo claro decidimos buscar un lugar que indican los letreros de la isla pero como esta en croata no sabemos que debe ser. Alli dos mujeres que hablan en castellano (debian ser sudamericanas) nos oyen y nos preguntan si sabemos por donde ir. Nosotros tenemos un mapa...bueno, en realidad es una foto que Ivan ha hecho al mapa de la entrada y que miramos por la pantalla de la camara. Alli una de las dos mujeres va tocando la pantalla con el dedo como si fuera un plano de papel. Nos deja de recuerdo sus huellas...
En fin, despues de no encontrar nada por alli y de ver que las dos de antes parece que nos siguen, damos la vuelta a un convento que ahora parece ser un restaurante antes de subir a un fuerte que hay en la parte mas elevada de la isla. La verdad es que cuesta lo suyo llegar ya que el camino es empinado. De todas maneras las vistas desde el fuerte merecen mucho la pena...
Es hora bajar y coger el barco porque hoy recogemos el coche de alquiler y vamos algo justos de tiempo. El trayecto de vuelta hacia Dubrovnik vuelve a ser bastante comodo y rapido, asi que en un momento nos plantamos en la ciudad vieja. El autobus 6 (repetimos, va siempre lleno...) nos lleva otra vez hasta el hotel. De alli nos dirigimos a la oficina de alquiler coches, que esta bastante cerca. Llegamos una hora tarde y el chico que hay alli no parece ser especialmente simpatico, aunque luego se arranca y vemos que no va a haber ningun problema. Nos van a dar un Skoda Octavia, claramente superior al Seat Ibiza que habiamos escogido desde Espanya. Decidimos anyadir algunos coberturas mas en el seguro ya que no sabemos lo que nos podemos encontrar. Tambien pagamos una extra por salir de Croacia dos veces y que es tambien por cosas del seguro.
Marijo, que asi se llama la persona que no da el coche, nos da unas explicaciones de funcionamiento del alquiler y nos da su movil por si hay algun problema. Nos dice que si hay algun problema el mismo puede venir a ayudarnos estando por Montenegro, por Croacia,...pero se rie y nos dice que por Mostar (Bosnia) no le esperemos...Finalmente repasamos el coche en busca de algun desperfecto anterior. La ultima de las indicaciones es no dejar la llave dentro del coche y cerrar las puertas porque a los dos minutos se cierran las puertas con el seguro y ya no hay manera de abrirlo. Intentaremos recordarlo...
En fin, antes de ir hacia Montenegro comemos unas pizzas en el restaurante que hay justo al lado de la ofina de alquiler. La siguiente parada sera Kotor, en Montenegro, pero eso lo contaremos en otro momento...
miércoles, 23 de julio de 2008
Fotos del tercer dia
Tercer dia: la isla de Mljet y los erizos asesinos
Miercoles 23. Anoche finalmente decidimos cambiar la excursion prevista a la isla de Lokrun por otra a la isla de Mljet (http://en.wikipedia.org/wiki/Mljet), que es Parque Natural. Esto ha hecho que nos levantemos mas temprano ya que el barco, un catamaran, sale a las 9:15 del puerto nuevo de Dubrovnik.
Sin tiempo para entretenernos nos levantamos y vamos a coger el barco. Ni a desayunar nos da tiempo. El trayecto cuesta 50 kunas ida y vuelta, unos 7 euros. Hay que decir que va bastante lleno ya que la ruta luego pasa por otros lugares de la costa croata. Nos sentamos donde podemos y en una hora mas o menos nos plantamos alli.
No baja mucha gente, asi que el catamaran se va todavia bastante lleno. No os espereis que el sitio donde nos deja, el puerto de Sobra, sea espectacular: son una fila de casitas entre las que hay algun bar, una tienda y el local de la companyia de catamaranes.
Estamos un poco perdidos ya que no pudimos informarnos como hubieramos querido sobre lo que hacer y visitar en la isla. Lo que decidimos es desayunar algo antes de andar hacia cualquier direccion asi como comprar pan en la tienda que hay alli para poder hacer bocatas con el embutido que habiamos comprado en Dubrovnik el dia anterior.
La verdad es que la impresion que da el lugar es como esos pueblos que salian en la serie del Equipo A, donde los lugarenyos te miran raro y no son muy acogedores...Hay dos de esos, ya bastante mayores, que estan siguiendo nuestros movimientos sentados y sin hacer nada. Y encima unos de ellos ya con una cerveza de buena manyana...De todas maneras decidimos andar un poco y preguntar que se puede alquilar para movernos por la isla. Un hombre nos informa que es posible alquilar coches aunque no lo entendemos muy bien: entendemos que todos los coches que hay en la acera son de alquiler y que es el la persona que los alquila pero en realidad lo que quiere decir es que la casa de alquiler esta al final de la calle...y nosotros que habiamos visto un Ford Escort clasico que queriamos alquilar...
Al final llegamos a la oficina de alquiler de coches. La intencion es alquilar un Golf Cabrio pero los tienen ya reservados. De todas maneras la simpatica chica que nos atiende llama a otra de las oficinas y nos consigue un Fiat Punto igualmente descapotable. Por 39 euros (si, tambien es posible pagar con nuestra moneda aqui) nos llevamos el coche con la intencion de dar vueltas por la isla...Antes de formalizar el alquiler colocamos una marca en el mapa de europa que tiene en la pared para indicar la procedencia de los clientes. Los hay de todos sitios y hay que decir que tenemos problemas para ponernos en el mapa ya que mucha gente de Barcelona y alrededores parece que ha pasado por aqui...
Nos vamos hacia la zona del Parque Natural, que esta a unos 30 kilometros. Un mapa que hemos comprado en la oficina de alquiler de coches nos facilita el recorrido. De camino vemos montanyas todas llenas de vegetacion, entradas que hace el mar en la isla y la linia costera de Croacia al fondo. Es un bonito paisaje. Pasamos por pequenyos pueblecillos, algunos de ellos con barcas, y pequenyos yates y veleros amarrados en la orilla del mar. Tambien hay que decir que hay coches de alquiler por todos lados. Incluso uno esta forrado con pelo simulando un gato. Incluso tiene bigotes...Tambien vamos adelantando a gente que ha alquilado bicis o scooters. Viendo las caras que ponen y la velocidad a la que van creemos que hemos acertado cogiendo un coche. Ademas es divertido esto de que sea descapotable...
Llegamos a la entrada de una ruta que parece ser de las mas importantes del Parque pero se tiene que seguir a pie dejando el coche aparcado. Ademas se tiene que pagar entrada (unos 90 kunas que son algo mas de 12 euros). Decidimos que no vale la pena intentar seguir a pie el recorrido ya que el tiempo es escaso y el barco de vuelta a Dubrovnik no sale muy tarde. Nos damos media vuelta y buscamos cerca de uno de los pueblecillos costeros un lugar donde darnos un banyo. Al final aparcamos el coche y buscamos entre las rocas un sitio donde meternos. El agua es cristalina, transparente, y no tardamos en meternos aunque el vientecillo que sopla haga algo incomodo el banyo. De todas maneras pasamos un buen rato.
Aqui entran los inesperados invitados de hoy: los erizos de mar. Alli estaban, esperando a que metieramos la pata y nunca mejor dicho. Ivan da la voz de alarma y se lleva unas puas de souvenir de lugar. Y aun con las chanclas puestas... Solo Manel se libra.
En fin, despues de entrenernos en sacarnos las puas (imposible sin pinzas) dejamos la zona para cruzar entera la isla e irnos a unas playas de arena que hay en el otro extremo. El tiempo esta cambiando e incluso empieza a chispear. Al llegar a las playas de arena el tiempo no invita especialmente al banyo asi que estamos un rato por alli y nos vamos ya a devolver el coche (al cual ya hemos puesto la capota).
En la oficina de alquiler ahora hay otra mujer que nos recibe amablemente y hablando en un correcto castellano. Agradece que hayamos llenado el deposito de gasolina algo que, por otra parte, era nuestra obligacion...
Antes de coger el catamaran de vuelta a Dubrovnik buscamos un rincon entre unas rocas y comemos alli. Finalmente a las 17:30 nos subimos al catamaran y volvemos a Dubrovnik.
El resto de la tarde la dedicaremos a descansar un rato en nuestra habitacion, ir a comprar unas cervecillas para hacer tiempo para la hora de cenar y que tomamos en un banco con vistas al puerto nuevo de Dubrovnik, y en buscar de una vez por todas el sitio que nos recomendo el primer dia el duenyo de nuestro alojamiento. Esta vez tenemos exito! y encima los platos de carne hecha a la plancha estan muy buenos...
Y ya con el estomago lleno volvemos a nuestra "casa" aqui para completar el blog y ver que tenemos algunos seguidores ya de nuestros dias de vacaciones.
Sin tiempo para entretenernos nos levantamos y vamos a coger el barco. Ni a desayunar nos da tiempo. El trayecto cuesta 50 kunas ida y vuelta, unos 7 euros. Hay que decir que va bastante lleno ya que la ruta luego pasa por otros lugares de la costa croata. Nos sentamos donde podemos y en una hora mas o menos nos plantamos alli.
No baja mucha gente, asi que el catamaran se va todavia bastante lleno. No os espereis que el sitio donde nos deja, el puerto de Sobra, sea espectacular: son una fila de casitas entre las que hay algun bar, una tienda y el local de la companyia de catamaranes.
Estamos un poco perdidos ya que no pudimos informarnos como hubieramos querido sobre lo que hacer y visitar en la isla. Lo que decidimos es desayunar algo antes de andar hacia cualquier direccion asi como comprar pan en la tienda que hay alli para poder hacer bocatas con el embutido que habiamos comprado en Dubrovnik el dia anterior.
La verdad es que la impresion que da el lugar es como esos pueblos que salian en la serie del Equipo A, donde los lugarenyos te miran raro y no son muy acogedores...Hay dos de esos, ya bastante mayores, que estan siguiendo nuestros movimientos sentados y sin hacer nada. Y encima unos de ellos ya con una cerveza de buena manyana...De todas maneras decidimos andar un poco y preguntar que se puede alquilar para movernos por la isla. Un hombre nos informa que es posible alquilar coches aunque no lo entendemos muy bien: entendemos que todos los coches que hay en la acera son de alquiler y que es el la persona que los alquila pero en realidad lo que quiere decir es que la casa de alquiler esta al final de la calle...y nosotros que habiamos visto un Ford Escort clasico que queriamos alquilar...
Al final llegamos a la oficina de alquiler de coches. La intencion es alquilar un Golf Cabrio pero los tienen ya reservados. De todas maneras la simpatica chica que nos atiende llama a otra de las oficinas y nos consigue un Fiat Punto igualmente descapotable. Por 39 euros (si, tambien es posible pagar con nuestra moneda aqui) nos llevamos el coche con la intencion de dar vueltas por la isla...Antes de formalizar el alquiler colocamos una marca en el mapa de europa que tiene en la pared para indicar la procedencia de los clientes. Los hay de todos sitios y hay que decir que tenemos problemas para ponernos en el mapa ya que mucha gente de Barcelona y alrededores parece que ha pasado por aqui...
Nos vamos hacia la zona del Parque Natural, que esta a unos 30 kilometros. Un mapa que hemos comprado en la oficina de alquiler de coches nos facilita el recorrido. De camino vemos montanyas todas llenas de vegetacion, entradas que hace el mar en la isla y la linia costera de Croacia al fondo. Es un bonito paisaje. Pasamos por pequenyos pueblecillos, algunos de ellos con barcas, y pequenyos yates y veleros amarrados en la orilla del mar. Tambien hay que decir que hay coches de alquiler por todos lados. Incluso uno esta forrado con pelo simulando un gato. Incluso tiene bigotes...Tambien vamos adelantando a gente que ha alquilado bicis o scooters. Viendo las caras que ponen y la velocidad a la que van creemos que hemos acertado cogiendo un coche. Ademas es divertido esto de que sea descapotable...
Llegamos a la entrada de una ruta que parece ser de las mas importantes del Parque pero se tiene que seguir a pie dejando el coche aparcado. Ademas se tiene que pagar entrada (unos 90 kunas que son algo mas de 12 euros). Decidimos que no vale la pena intentar seguir a pie el recorrido ya que el tiempo es escaso y el barco de vuelta a Dubrovnik no sale muy tarde. Nos damos media vuelta y buscamos cerca de uno de los pueblecillos costeros un lugar donde darnos un banyo. Al final aparcamos el coche y buscamos entre las rocas un sitio donde meternos. El agua es cristalina, transparente, y no tardamos en meternos aunque el vientecillo que sopla haga algo incomodo el banyo. De todas maneras pasamos un buen rato.
Aqui entran los inesperados invitados de hoy: los erizos de mar. Alli estaban, esperando a que metieramos la pata y nunca mejor dicho. Ivan da la voz de alarma y se lleva unas puas de souvenir de lugar. Y aun con las chanclas puestas... Solo Manel se libra.
En fin, despues de entrenernos en sacarnos las puas (imposible sin pinzas) dejamos la zona para cruzar entera la isla e irnos a unas playas de arena que hay en el otro extremo. El tiempo esta cambiando e incluso empieza a chispear. Al llegar a las playas de arena el tiempo no invita especialmente al banyo asi que estamos un rato por alli y nos vamos ya a devolver el coche (al cual ya hemos puesto la capota).
En la oficina de alquiler ahora hay otra mujer que nos recibe amablemente y hablando en un correcto castellano. Agradece que hayamos llenado el deposito de gasolina algo que, por otra parte, era nuestra obligacion...
Antes de coger el catamaran de vuelta a Dubrovnik buscamos un rincon entre unas rocas y comemos alli. Finalmente a las 17:30 nos subimos al catamaran y volvemos a Dubrovnik.
El resto de la tarde la dedicaremos a descansar un rato en nuestra habitacion, ir a comprar unas cervecillas para hacer tiempo para la hora de cenar y que tomamos en un banco con vistas al puerto nuevo de Dubrovnik, y en buscar de una vez por todas el sitio que nos recomendo el primer dia el duenyo de nuestro alojamiento. Esta vez tenemos exito! y encima los platos de carne hecha a la plancha estan muy buenos...
Y ya con el estomago lleno volvemos a nuestra "casa" aqui para completar el blog y ver que tenemos algunos seguidores ya de nuestros dias de vacaciones.
martes, 22 de julio de 2008
Fotos del segundo dia
Segundo dia: dubrovnik a fondo
Martes 22. Uno de los depertadores de movil suena demasiado pronto...maldita sea, todavia podriamos dormir mas! Es que son las 8:00 de la manyana...
En un rato no preparamos para salir a hacer una visita en profundidad a la ciudad vieja de Dubrovnik, que ya habiamos visitado un poco el dia anterior.
Andamos unos pocos metros desde el alojamiento que tenemos hasta la parada del autobus. Cogemos el numero 6, que en teoria lleva a la puerta de Pile. Vale 10 kunas, poco mas de un euro...lo que pasa es que no nos damos cuenta y lo pillamos en la otra direccion asi que damos una gran vuelta por la peninsula de Lapad, donde tambien se asienta parte de la ciudad de Dubrovnik. Llegamos a la ultima parada y ya desde alli no deja de subir gente. Nosotros por suerte vamos sentados...
En un rato estamos en la puerta de Pile y volvemos a entrar en la ciudad vieja. Desayunamos algo en un bar y ya nos dirijimos a unas escaleras que llevan a las murallas que rodean la ciudad vieja. Hacer el recorrido vale 50 kunas pero merece la pena ya que las vistas son impresionantes.
Se ven todos los tejados de la ciudad, el mar, la isla de Lokrum,...Los turistas vamos en procesion haciendo fotos y disfrutando del recorrido. A lo lejos podemos ver barcos que hacen rutas hacia las islas cercanas a Dubrovnik o yates con gente mas afortunada que nosotros que tiene encima la surte de poderse banyar en el mar. En las rocas que estan en la base de las murallas hay tambien gente banyandose...
El recorrido por las murallas es bastante largo y va haciendo calor. De vez en cuando hay algun barecillo que ayuda a los turistas a hacer mas facil la ruta. Cuando ya llevamos un buen rato entramos en uno de zumos de naranja con hielo. Ni que decir lo buenos que estaban...
Entre murallas, vellas vistas y torreones seguimos la visita que dura unas 3 horas. No ha estado nada mal...
Bajamos a las calles de la ciudad vieja que hace un momento hemos visto a vista de pajaro. Alli vemos el ritual ridiculo que hacen algunas personas en Dubrovnik: coger carrerrilla, subirse a una piedra que hay en una pared, aguantar alli e intentar quitarse la camiseta. Dicen que da buena suerte. Menos mal que parece que solo lo hacen los ninyos. La pared esta negra de tanto poner las manos...
Vamos hasta el final de la calle y decidimos ir a comer. Lo haremos en el restaurante del "amigo" que odia a Mijatovic (ver lo que dijimos de este camarero el primer dia). Vuelve a decirnos todo lo del primer dia y nosotros se lo recitamos para que vea que ya nos ha metido ese rollo...
Comemos bien: pescado, ensalada, arroz negro,...asi que no hay queja del sitio.
Despues seguimos el recorrido entrando en un convento de Franciscanos donde se puede ver un bonito claustro y una de las farmacias mas antiguas de Europa. A pesar de eso la visita es corta y no creemos que haya valido la pena pagar entrada...
Salimos y vamos entrando en las tiendas a ver que es lo que se puede comprar. Tambien aprovechamos para acercarnos al espigon que hay, rodear un poco las murallas y buscar un rinconcillo donde meter los pies en remojo. Otros a nuestro lado, se banyan. Despues de este merecido descanso, seguimos la ruta y entramos en una iglesia dedicada a San Ignacio de Loyola fundador de los jesuitas. Finalmente ya nos dirijimos a la salida no dejando de ver a los turistas que se arremolinan en la piedra donde la gente intenta hacer esa tradicion absurda de mantener el equilibrio en la piedra.
No hemos mencionado antes que hay en la entrada a la ciudad vieja una bonita fuente circular con el techo en forma de cupula donde hay unos grifos de donde sale agua. Se puede beber, esta comprobado!
Volvemos a coger el bus numero 6 que va lleno hasta la parada que hay al lado del hotel (esta vez sin equivocarnos) y despues de hacer una parada para dejar las camaras y las bolsas vamos a comprar para hacer la cena. Una persona nos ve hablando en castellano y amablemenete nos pregunta si estamos buscando algo. Le decimos que un supermercado y nos dice donde encontrar uno. Mola encontrar gente asi cuando viajas...
En fin, compramos la cena y parte de la comida del dia siguiente. Tambien bebida. Lo llevamos todo al hotel y cenamos en el comedor. Nos encontarmos en la cocina con otros huespedes que hacen lo mismo que nosotros. Luego hay que decir que tenemos algun que otro problema para saber si una de las cosas que hemos comprado lleva tomate (para el que no lo sepa Ivan tiene algun problemilla con esto) pero es casi imposible averiguarlo porque no hay ni un idioma que entendamos. Ni el duenyo del hotel consigue aclararnos el tema. A pesar de esto resolvemos bastante bien la cena...
El dia lo acabamos empezando a hacer el blog y pensado que haremos el dia siguiente. La idea es visitar alguna isla, pero eso sera otra historia...
En un rato no preparamos para salir a hacer una visita en profundidad a la ciudad vieja de Dubrovnik, que ya habiamos visitado un poco el dia anterior.
Andamos unos pocos metros desde el alojamiento que tenemos hasta la parada del autobus. Cogemos el numero 6, que en teoria lleva a la puerta de Pile. Vale 10 kunas, poco mas de un euro...lo que pasa es que no nos damos cuenta y lo pillamos en la otra direccion asi que damos una gran vuelta por la peninsula de Lapad, donde tambien se asienta parte de la ciudad de Dubrovnik. Llegamos a la ultima parada y ya desde alli no deja de subir gente. Nosotros por suerte vamos sentados...
En un rato estamos en la puerta de Pile y volvemos a entrar en la ciudad vieja. Desayunamos algo en un bar y ya nos dirijimos a unas escaleras que llevan a las murallas que rodean la ciudad vieja. Hacer el recorrido vale 50 kunas pero merece la pena ya que las vistas son impresionantes.
Se ven todos los tejados de la ciudad, el mar, la isla de Lokrum,...Los turistas vamos en procesion haciendo fotos y disfrutando del recorrido. A lo lejos podemos ver barcos que hacen rutas hacia las islas cercanas a Dubrovnik o yates con gente mas afortunada que nosotros que tiene encima la surte de poderse banyar en el mar. En las rocas que estan en la base de las murallas hay tambien gente banyandose...
El recorrido por las murallas es bastante largo y va haciendo calor. De vez en cuando hay algun barecillo que ayuda a los turistas a hacer mas facil la ruta. Cuando ya llevamos un buen rato entramos en uno de zumos de naranja con hielo. Ni que decir lo buenos que estaban...
Entre murallas, vellas vistas y torreones seguimos la visita que dura unas 3 horas. No ha estado nada mal...
Bajamos a las calles de la ciudad vieja que hace un momento hemos visto a vista de pajaro. Alli vemos el ritual ridiculo que hacen algunas personas en Dubrovnik: coger carrerrilla, subirse a una piedra que hay en una pared, aguantar alli e intentar quitarse la camiseta. Dicen que da buena suerte. Menos mal que parece que solo lo hacen los ninyos. La pared esta negra de tanto poner las manos...
Vamos hasta el final de la calle y decidimos ir a comer. Lo haremos en el restaurante del "amigo" que odia a Mijatovic (ver lo que dijimos de este camarero el primer dia). Vuelve a decirnos todo lo del primer dia y nosotros se lo recitamos para que vea que ya nos ha metido ese rollo...
Comemos bien: pescado, ensalada, arroz negro,...asi que no hay queja del sitio.
Despues seguimos el recorrido entrando en un convento de Franciscanos donde se puede ver un bonito claustro y una de las farmacias mas antiguas de Europa. A pesar de eso la visita es corta y no creemos que haya valido la pena pagar entrada...
Salimos y vamos entrando en las tiendas a ver que es lo que se puede comprar. Tambien aprovechamos para acercarnos al espigon que hay, rodear un poco las murallas y buscar un rinconcillo donde meter los pies en remojo. Otros a nuestro lado, se banyan. Despues de este merecido descanso, seguimos la ruta y entramos en una iglesia dedicada a San Ignacio de Loyola fundador de los jesuitas. Finalmente ya nos dirijimos a la salida no dejando de ver a los turistas que se arremolinan en la piedra donde la gente intenta hacer esa tradicion absurda de mantener el equilibrio en la piedra.
No hemos mencionado antes que hay en la entrada a la ciudad vieja una bonita fuente circular con el techo en forma de cupula donde hay unos grifos de donde sale agua. Se puede beber, esta comprobado!
Volvemos a coger el bus numero 6 que va lleno hasta la parada que hay al lado del hotel (esta vez sin equivocarnos) y despues de hacer una parada para dejar las camaras y las bolsas vamos a comprar para hacer la cena. Una persona nos ve hablando en castellano y amablemenete nos pregunta si estamos buscando algo. Le decimos que un supermercado y nos dice donde encontrar uno. Mola encontrar gente asi cuando viajas...
En fin, compramos la cena y parte de la comida del dia siguiente. Tambien bebida. Lo llevamos todo al hotel y cenamos en el comedor. Nos encontarmos en la cocina con otros huespedes que hacen lo mismo que nosotros. Luego hay que decir que tenemos algun que otro problema para saber si una de las cosas que hemos comprado lleva tomate (para el que no lo sepa Ivan tiene algun problemilla con esto) pero es casi imposible averiguarlo porque no hay ni un idioma que entendamos. Ni el duenyo del hotel consigue aclararnos el tema. A pesar de esto resolvemos bastante bien la cena...
El dia lo acabamos empezando a hacer el blog y pensado que haremos el dia siguiente. La idea es visitar alguna isla, pero eso sera otra historia...
Primer dia: Explorando la ciudad vieja
El primer dia del viaje empieza en el aeropuerto del Prat. Volamos con Clickair y no nos libramos de un importante retraso de por lo menos una hora. Nos dicen que por un radar que da problemas en Italia y tambien porque se ha colado un bus que lleva a la gente a un vuelo hacia Luxor delante del que nos tenia que llevar a nuestro avion.
De todas maneras el vuelo va bien y en dos horas llegamos a Dubrovnik. Antes de aterrizar vemos unas montanyas aridas y justo abajo la costa. Distingimos Dubrovnik y la ciudad vieja.
El aeropuerto de Dubrovnik es pequenyo y tiene solo una cinta para las maletas. Salimos bastante rapido y nos subimos en un pequenyo autobus que nos llevara a la estacion principal de autobuses de la ciudad en 40 minutos. Cuesta 35 kunas, unos 7 euritos. No esta mal, pero claro, hay que acostumbrarse a hacer los cambios de moneda mentalmente si no nos parece todo caro. La tabla del 7 y nosotros no nos llevamos especialmente bien...
Ya en la parte moderna de Dubrovnik paramos en la estacion de autobuses. Esta al lado del puerto. Lo bordeamos con las mochilas a cuestas y con un calor importante y llegamos al alojamiento. Es una casa que pertenecio a una contesa espanyola que se llamaba Gema y cuyo busto esta en uno de los pasillos. El duenyo del sitio esta en un pquenyo jardin tomandose algo con dos personas mas. Le decimos que tenemos una reserva y nos acompanya esta nuestra habitacion. Tiene tres camas, cuarto de banyo y un sofa. La decoracion es de epoca. Aparte hay una cocina para huespedes y un comedor. Todo parece estar bastente bien. El duenyo, con el que nos entendemos en ingles, nos recomienda un sitio barato donde comer asi que salimos hacia alli. No conseguiremos encontrarlo (el nombre es bastante complicado y solo recordamos que empieza por B) y decidimos ir hacia la ciudad vieja, la parte mas bonita de Dubrovnik.
Despues de caminar bastante y en subida, decidimos cortar por una callecilla peatonal que serpentea y que va bajando, con muchos escalones, hacia la parte trasera del Hotel Hilton, muy cerca de la puerta de Pile que es la entrada a la ciudad vieja.
Lo que destaca de la ciudad vieja es la calle principal, la Placa, con su pavimento reluciente, con mucha gente caminando arriba y abajo y con tiendas a lado y lado. Paramos en algunos sitios, entre ellos una tienda a comprar bebida porque tanto andar y algo de calor da muuuucha sed...
Llegamos a lo que es el puerto viejo y una especie de espigon. Descansamos alli. Ya empieza a caer el sol y esto con los tejados de la ciudad de fondo da una imagen preciosa. Vemos tambien barcos amarrados en puerto que suelen hacer la ruta hacia la proxima isla de Lokrum.
Volvemos a las callejuelas del viejo Dubrovnik para seguir dando vueltas y mirando ya un sitio para cenar. De camino vemos una famosa escalinata muy similar a la de Piazza Spagna de Roma. Alli un camarero de restaurante nos intenta convencer de que nos quedemos a cenar. Nos dice que sus equipos preferidos son el Barča, el Bilbao y el Valencia. Ademas no le cae nada bien Pedja Mijatovic (Suker si y mejor no reproducir lo de dice de la Obregon y su delantera), asi que lo tiene chungo si quiere que cenemos alli...
Finalmente cenamos en un restaurante unas pizzas acompanyadas de un vino tinto de la zona. No sale muy caro. Tambien hay que decir que la camarera es muy amable y simpatica y nos entendemos bien. Con el estomago lleno damos alguna vuelta mas y nos vamos ya para nuestro alojamiento. De camino pasamos por un lugar donde se hace un concierto. Esta algo escondido pero se escucha la musica. Y para que luego digan: aqui tambien hacen botellon! En fin, no llegamos a entrar. Seguimos camino hasta parar a tomar algo en un puestecillo donde venden bebidas y comida tipo Kebab y hamburguesas. Alli estamos un buen rato hasta que decidimos recogernos ya e irnos a dormir no sin antes tener algun problema para abrir la puerta del piso donde esta nuestra habitacion.
Para ser el primer dia hemos visto bastante y todo muy majo. Y como comentario decir que esta todo muy limipo. En otras ciudades deberian aprender a hacer lo mismo...
De todas maneras el vuelo va bien y en dos horas llegamos a Dubrovnik. Antes de aterrizar vemos unas montanyas aridas y justo abajo la costa. Distingimos Dubrovnik y la ciudad vieja.
El aeropuerto de Dubrovnik es pequenyo y tiene solo una cinta para las maletas. Salimos bastante rapido y nos subimos en un pequenyo autobus que nos llevara a la estacion principal de autobuses de la ciudad en 40 minutos. Cuesta 35 kunas, unos 7 euritos. No esta mal, pero claro, hay que acostumbrarse a hacer los cambios de moneda mentalmente si no nos parece todo caro. La tabla del 7 y nosotros no nos llevamos especialmente bien...
Ya en la parte moderna de Dubrovnik paramos en la estacion de autobuses. Esta al lado del puerto. Lo bordeamos con las mochilas a cuestas y con un calor importante y llegamos al alojamiento. Es una casa que pertenecio a una contesa espanyola que se llamaba Gema y cuyo busto esta en uno de los pasillos. El duenyo del sitio esta en un pquenyo jardin tomandose algo con dos personas mas. Le decimos que tenemos una reserva y nos acompanya esta nuestra habitacion. Tiene tres camas, cuarto de banyo y un sofa. La decoracion es de epoca. Aparte hay una cocina para huespedes y un comedor. Todo parece estar bastente bien. El duenyo, con el que nos entendemos en ingles, nos recomienda un sitio barato donde comer asi que salimos hacia alli. No conseguiremos encontrarlo (el nombre es bastante complicado y solo recordamos que empieza por B) y decidimos ir hacia la ciudad vieja, la parte mas bonita de Dubrovnik.
Despues de caminar bastante y en subida, decidimos cortar por una callecilla peatonal que serpentea y que va bajando, con muchos escalones, hacia la parte trasera del Hotel Hilton, muy cerca de la puerta de Pile que es la entrada a la ciudad vieja.
Lo que destaca de la ciudad vieja es la calle principal, la Placa, con su pavimento reluciente, con mucha gente caminando arriba y abajo y con tiendas a lado y lado. Paramos en algunos sitios, entre ellos una tienda a comprar bebida porque tanto andar y algo de calor da muuuucha sed...
Llegamos a lo que es el puerto viejo y una especie de espigon. Descansamos alli. Ya empieza a caer el sol y esto con los tejados de la ciudad de fondo da una imagen preciosa. Vemos tambien barcos amarrados en puerto que suelen hacer la ruta hacia la proxima isla de Lokrum.
Volvemos a las callejuelas del viejo Dubrovnik para seguir dando vueltas y mirando ya un sitio para cenar. De camino vemos una famosa escalinata muy similar a la de Piazza Spagna de Roma. Alli un camarero de restaurante nos intenta convencer de que nos quedemos a cenar. Nos dice que sus equipos preferidos son el Barča, el Bilbao y el Valencia. Ademas no le cae nada bien Pedja Mijatovic (Suker si y mejor no reproducir lo de dice de la Obregon y su delantera), asi que lo tiene chungo si quiere que cenemos alli...
Finalmente cenamos en un restaurante unas pizzas acompanyadas de un vino tinto de la zona. No sale muy caro. Tambien hay que decir que la camarera es muy amable y simpatica y nos entendemos bien. Con el estomago lleno damos alguna vuelta mas y nos vamos ya para nuestro alojamiento. De camino pasamos por un lugar donde se hace un concierto. Esta algo escondido pero se escucha la musica. Y para que luego digan: aqui tambien hacen botellon! En fin, no llegamos a entrar. Seguimos camino hasta parar a tomar algo en un puestecillo donde venden bebidas y comida tipo Kebab y hamburguesas. Alli estamos un buen rato hasta que decidimos recogernos ya e irnos a dormir no sin antes tener algun problema para abrir la puerta del piso donde esta nuestra habitacion.
Para ser el primer dia hemos visto bastante y todo muy majo. Y como comentario decir que esta todo muy limipo. En otras ciudades deberian aprender a hacer lo mismo...
Las primeras fotos
Ya estamos aqui
Hola a todos!
Con un dia de retraso podemos decir que ya estamos aqui.
Ahora mismo estamos en el hotel (bueno, quien dice hotel dice cuchitril habitual)y el duenyo nos ha dejado el ordenador.
Pues despues de cenar aqui mismo vamos a empezar a colgar lo que hicimos ayer, asi que vamos a ello.
Antes de nada hay que decir que en el teclado no hay acentos ni enyes asi que no es que de repente no sepamos escribir bien, es que no nos dejan...
Hala, seguiremos en contacto...
Con un dia de retraso podemos decir que ya estamos aqui.
Ahora mismo estamos en el hotel (bueno, quien dice hotel dice cuchitril habitual)y el duenyo nos ha dejado el ordenador.
Pues despues de cenar aqui mismo vamos a empezar a colgar lo que hicimos ayer, asi que vamos a ello.
Antes de nada hay que decir que en el teclado no hay acentos ni enyes asi que no es que de repente no sepamos escribir bien, es que no nos dejan...
Hala, seguiremos en contacto...
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